domingo, 27 de diciembre de 2009

"Me encanta verte hablar"

Creemos que la atracción física se basa en la belleza de los rasgos y en la estética corporal. Como si la belleza se pudiera comprobar con una simple foto o con una descripción geométrica sobre una persona.

Siempre cuando queremos ver si alguien nos puede llegar a gustar físicamente o no, pedimos una foto y creemos que ahí esta la respuesta, en una imagen fría y sin movimiento. Pero nos olvidamos que la belleza está en los gestos.

Los gestos son el lenguaje que le da vida y gracia a los rasgos. Y estos pueden terminar siendo más lindos de lo que son en una inerte foto.

Por algo una persona nos empieza a gustar de verdad cuando la empezamos a ver hablar, reír, mover sus pestañas, caminar, poner cara de sorpresa, de puchero, de picardía, de alegría, ver como se sonroja o ver como te escucha atentamente.

Por eso la gente siempre es más linda cuando se ríe.
La belleza estática es la un cuadro o foto artística. Y queremos trasladar esa clase de belleza a las personas. Pero la belleza humana no es estática, es dinámica y posee un lenguaje único, un lenguaje inquieto. La belleza humana está en el movimiento de la persona, está en su lenguaje corporal.

La gente se preocupa mucho por su apariencia física. Cree que la seducción descansa ahí, casi como si fuéramos fotos con patas.

Pero la seducción no está en la belleza física, esta en los gestos. Porque no depende de que ojos tenga, sino de cómo te mire con ellos.

viernes, 18 de diciembre de 2009

El final

Nos cuesta aceptar que el fin pueda ser una etapa posible en cualquier relación amorosa. Y creemos que es lo peor que le puede suceder a una historia de amor. ¿Pero es realmente lo peor que le puede pasar?

Que no haya durado para toda la vida, no significa que una relación no haya funcionado, al contrario, funcionó porque dos personas lograron enamorarse en algún momento y eso es un milagro.
El tema es aceptar que el amor dura lo que dura el amor, pero eso no significa que toda historia de amor que no termine en “hasta que la muerta nos separe” no haya funcionado. Toda historia que empezó bien y terminó bien, funcionó.

Lo peor que le puede pasar a una historia de amor, no es que termine, sino que se estire intentando seguir sin que haya más amor en una o ambas partes.



Las buenas películas, como las buenas canciones, terminan. Nos hacen felices y solo por eso, las volvemos a reproducir tantas veces como queramos.
Tal vez lo mismo queremos hacer con el amor. Cuando vemos que está por terminar queremos poner re-play para volver a vivirla, volver para atrás y de esa manera no llegar a la parte del final. Pero tenemos que entender que en el amor, como en la vida, no podemos vivir de buenos recuerdos, debemos vivir en busca de ellos.

Además el amor no es solo elegir la persona con quien valga la pena ser feliz, sino también la persona con la cual valga la pena sufrir. Porque si llega a pasar algo, si esa relación llega a su final, poder sentir que valió la pena.

Lo importante no es tratar de evitar el final en una historia de amor, sino llegar bien parados a ella. Siempre hay que dar lo mejor de uno mismo y jugarse por lo que uno siente, así cuando el final llegue, ya habremos hecho lo que teníamos que haber echo con toda historia de amor, vivirla intensamente.

Porque lo peor que le puede pasar a cualquier historia de amor, no es que termine, sino que no la hayan vivido.


martes, 15 de diciembre de 2009

Amor y especie

“En el caso de la especie humana, ya que las mujeres deben ser fértiles, ellas serán mejores objetos sexuales cuando tengan aspecto juvenil y maternal. Por ejemplo, cuanto más estrecha sea la cintura respecto a la cadera, más la preferirán los hombres y la valorarán como más atractiva, sana, y reproductivamente valiosa. También se puede suponer que las mujeres serían más selectivas en la selección de sus parejas, ya que tienen una inversión parental mayor en sus descendientes que los hombres y pueden producir pocos chicos en un lapso de tiempo limitado. Por tanto, las mujeres van a buscar hombres que se apeguen con recursos para protegerlas a ellas y sus hijos. En particular, eligiendo posibles parejas sexuales pondrán más atención a los atributos de status, dominación y agresividad, y seleccionarán a los que posean una mayor capacidad para obtener recursos.”


(Kenrick et al., 1994)


Es muy interesante leer estos artículos en donde se analiza al hombre desde su aspecto biológico, como una simple especie animal más. Porque más allá de haber logrado una cultura, sociedad, historia, tecnología y demás, es increíble notar, que a la hora de elegir pareja, el hombre sigue teniendo pautas similares el resto de los animales.

Hombres:

“...las mujeres deben ser fértiles, ellas serán mejores objetos sexuales cuando tengan aspecto juvenil y maternal. Por ejemplo, cuanto más estrecha sea la cintura respecto a la cadera, más la preferirán los hombres y la valorarán como más atractiva, sana, y reproductivamente valiosa.”


Todos sabemos que el arma principal de seducción de las mujeres es el físico. Pero no solo por su belleza natural , sino porque nos dice cuan sanas están para poder procrear.
Por eso las mujeres muy flacas, muy gordas o mayores, no poseen los físicos más atractivos socialmente, porque en verdad no son cuerpos sanos para la procreación.
También cuando consideramos a una mujer atractiva físicamente es porque sabemos que nuestros hijos crecerán sanamente. Las colas son un signo de buenas caderas para que nuestro bebe crezca sano y los grandes senos, de alimentación.

Esto las mujeres lo saben. Por eso seducen mucho con su físico.

Por lo tanto un hombre elige a una mujer que logra enamorarlo por su forma de ser y su corazón, pero también, por sus genes. Tiene que ser una mujer que él pueda verla como la más hermosa del mundo.


Por eso le damos tanta participación a los piropos de belleza a la hora de estar enamorados o a la hora de querer conquistarlas.



Mujeres:

“...las mujeres van a buscar hombres que se apeguen con recursos para protegerlas a ellas y sus hijos. En particular, eligiendo posibles parejas sexuales pondrán más atención a los atributos de status, dominación y agresividad, y seleccionarán a los que posean una mayor capacidad para obtener recursos.”
A diferencia de los hombres, las mujeres no ven al físico como la principal arma de atracción en un hombre. Las mujeres necesitan otras cosas.
Ven la seducción a través de la agresividad y la fuerza (dominación y agresividad), otras de la creatividad, del reconocimiento social, de la pasión por lo que hacen (status) y otras de la cantidad de dinero que le pueda brindar a ella y a sus crías (recursos).

Y esto los hombres lo saben. Por eso muchas veces utilizan su fuerza, su titulo o su billetera para querer atraer a una mujer.

Por lo tanto una mujer elige a un hombre que logra enamorarla por su forma de ser y su corazón, pero también, por alguno de estos tres factores: Sentir la seguridad de que la pueda proteger, que lo admire o que nunca le falte nada a su lado.

Sin lugar a dudas el amor tiene una mezcla de todo esto. Pero lo más interesante es que sabemos el motivo que lleva a los humanos a atraerse desde aspectos biológicos o culturales, sin saber todavía cual es el motivo que los lleva a enamorarse.


miércoles, 9 de diciembre de 2009

Enamoramiento


El enamoramiento es una ficción en donde nos imaginamos a la persona elegida con todas las características que necesitamos y queremos para nuestra pareja. Eso te lleva a querer conocerla para comprobar si tu “persona imaginaría deseable” coincide con esta “persona real”.
Hay veces que la “persona imaginaria” y la “persona real” no tienen nada en común y la relación cae rápidamente. Otras veces hay similitudes y la relación crece.
Pero hay otras en donde la persona real supera a la imaginaria, te sorprende, y recién ahí te enamoras de verdad.
Luis Médici



Foto: Luis Médici

domingo, 6 de diciembre de 2009

La sorpresa del amor

La sorpresa cumple un factor fundamental, si no es el principal, dentro del amor. Pero poco protagonismo y responsabilidad le otorgamos.

Cuando uno ya se enamoró de alguien, cree que se enamoró porque esa persona posee las características que a uno le gustaría que tuviera su pareja (como si el amor fuera tan predecible). Como si uno buscara enamorarse de una persona que cumpla con nuestros requisitos de “Es la persona ideal para mí”. Pero eso no es enamorarse. Seria realmente aburrido y poco real si así lo fuera.

O cuando tu amigo se pone a salir con una chica y le preguntas por qué se enamoro de ella y te contesta cosas como: “y... es muy linda, es muy buena persona”. Como buscándole motivos al amor. Y eso tampoco es enamorarse.

Que aburrido sería saber de quien te vas a enamorar.

Yo no quiero que mi pareja diga que sale conmigo porque soy “lindo”, porque hay millones de pibes mas lindos que yo, ni porque soy “buena persona”, porque hay millones de personas más buenas que yo, ni porque soy “inteligente o gracioso”, porque hay millones de personas más inteligentes y más graciosas que yo. Yo quiero que salga conmigo por el hecho de ser simplemente Luis y de poder haberla sorprendido como tal. Y recién ahí, ella me hará único. Único entre las millones y millones de personas que comparten, o superan, mis características superficiales y/o sociales.


El amor verdadero no nace de la elección de una persona porque cumple con los requisitos de “ese es mi target”. El amor nace cuando una persona te sorprende y derrumba tu “target” armado de naipes prejuiciosos.
Por ejemplo:

*Cuando te sorprende por sus rasgos. Y descubrir que la persona más bella del mundo no estaba dentro de tus cánones de belleza.
*Cuando te sorprende por sus comentarios, su forma de pensar. Y descubrir que las más lindas y sabias palabras, salen de la boca a la cual no le dabas crédito para escuchar.

Tenemos que dejarnos sorprender más para encontrar el amor y no buscarlo tanto.

Cuando una persona sorprende se transforma en única para uno, se hace especial. Porque la sorpresa es la necesidad inesperada de la llegada de algo que necesitamos.

De repente ese extraño llama tu atención y se hace único. Derrumba tus prejuicios de creer saber quien te puede gustar y quien no, de quien es ideal para vos y quien no lo es.

El amor es la sorpresa que genera saber que esa persona tiene lo que necesitas, pero que nunca lo hubieras sabido, si no la hubieras conocido.



jueves, 3 de diciembre de 2009

Femme


Nosotros creemos que las conquistamos, pero en realidad, ustedes nos seducen antes. Y solo por eso nos acercamos.
Ustedes nos hacen creer que fuimos nosotros los que las vimos primero, cuando en verdad fueron ustedes las que se lucieron antes.

Pero típico nuestro, necesitamos creer que están con nosotros por merito propio, como una presa que no resistió a nuestra casería. Y en verdad, no hay nada más alejado de la realidad. Ustedes nos cazan primero, porque no hay nada más obvio y torpe que un hombre tratando de conquistar a una mujer.

Ustedes deciden quienes las pueden ver y quienes no. Ustedes deciden cuando y en que momento. Ustedes son las que crean las situaciones “casuales de encuentros inesperados”. Ustedes crean el clima de seducción. Y lo mejor de todo, ustedes nos hacen creer que nosotros las conquistamos.

Por todo esto… ¡Gracias! Porque sin esa ayuda, quedaríamos muy ridículos haciéndonos los “galanes”.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Amor y cultura

¿Hasta que punto el amor es algo biológico y no una construcción cultural para poder participar de una estructura social ya establecida con el único fin de cualquier especie en este planeta, la reproducción?


Todos los que pertenecemos a la cultura occidental tenemos un concepto del amor diferente a la de las demás culturas. Creemos que nuestro concepto del amor es el verdadero, y que los ejemplos de poligamia, arreglos matrimoniales o de incesto en otras culturas solo son rituales donde reina más el rechazo nuestro que el ejemplo de amor verdadero.

¿Pero por que sentimos que somos los verdaderos dueños del “verdadero amor” y ellos no?


¿El amor se adapta a la cultura o la cultura se adapta al amor?



Por ejemplo:


-Entre los Danakil del África Occidental, el novio debe haber matado a un hombre para obtener el derecho a casarse. Las costumbres sanguinarias de esta tribu exigen esta imprescindible prueba de virilidad para encontrar esposa.


-Entre los Benilaam, en Egipto, existe la costumbre de raptar a la novia. Una vez materializado el hecho, los padres de ella se presentan ante el consejo de ancianos vestidos de luto y demostrando honda tristeza, otro tanto hace la familia del raptor. El presidente del consejo interviene en la discusión hasta que llegan a un pacto acerca de la indemnización que recibirá la familia de la novia, contabilizada muchas veces en camellos. Finalizado el acuerdo, se celebra el casamiento con un suculento banquete.


-En algunas regiones de China, los matrimonios son congeniados por los padres de los futuros cónyuges desde el nacimiento de éstos.

-O la poligamia en varias otras culturas.


Estos son fieles ejemplos del amor adaptándose a una cultura (o no). Y al instante pensamos “pobres, no los dejan amar”, “no los dejan elegir su pareja” o “no conocen el amor”. ¿Pero podemos afirmar que no existe el amor en otras culturas? Seria terrible pensar eso. Seguramente ellos dirán de nosotros: “los occidentales eligen a cualquier persona como su pareja y así tienen al mayor porcentaje de divorcios”.


¿QUÉ ES EL AMOR ENTONCES SI CADA CULTURA LO DEFINE COMO TAL?


Nosotros pensamos que si a una persona le eligen su pareja, no la va a amar porque nunca se enamoro antes de ella. ¿Pero cuantas veces nosotros elegimos a alguien para luego enamorarnos de esa persona? Por apariencia física, gustos en común, seguridad, comodidad, capricho, y luego vemos que nos equivocamos y que nunca realmente la amamos.¿Y cuantas veces nació el amor verdadero en parejas que nacieron porque sus amigos o familiares los presentaron entre si.
Hay influencias externas también en nuestra cultura que nos llevan a enamorarnos o a creer enamorarnos de alguien.


Entonces no tenemos mucha diferencia con ellos. Ambos creamos una interpretación de lo que es el amor según nuestra cultura. Ninguna cultura puede manejarlo, definirlo o controlarlo realmente.

Porque el amor tiene su propia ley, que no podrá ser descifrada por ninguna cultura, pero que si podrá ser disfrutada por todas.

Por lo tanto la idea es encontrar a esa persona que entiende el amor igual que vos.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Regar la pareja

Dicen que al amor hay que regarlo todos los días. Que es algo que se construye de a dos. Y que esa es la clave para que dos personas sigan enamoradas para toda la vida.

De nuevo esta clase de dichos nos confirman el deseo del hombre por querer dominar al amor.

Creer que el amor es algo que se construye da lugar a pensar que dos personas si quieren pueden enamorarse, solo tienen que armar un corazón como si estuviera compuesto por ladrillos.
Pensar que nosotros lo creamos es muy egocéntrico. El amor no es algo que se construye, y menos que está en nuestras manos podes hacerlo. El amor aparece solo y se instala sin pedir permiso. Porque nunca no nos enamoramos de quién queremos, sino de quién nos enamoramos. Por eso nada tenemos que ver con su creación.

El dicho “regarlo todos los días” da a entender que el amor dura lo que dura gracias a nosotros. Como si la responsabilidad de lo que dura cada pareja caiga sobre la pareja y no sobre el amor que existe entre ellos. Porque todos sabemos que el amor llega y se va sin avisar. Y que nada podemos hacer cuando decide irse solo.

Pero hay algo que sí nosotros podemos construir y mantener: La relación de pareja.

Y acá está la diferencia.

Una cosa es el amor que exista entre dos personas y otra cosa es como se lleven esas dos personas. Pueden estar enamorados y llevarse mal, como pueden llevarse muy bien y no estar enamoradas. Son dos cosas diferentes. Su amor y su relación como personas.
De hecho hay muchas parejas de enamorados que no pudieron seguir porque no se entendían como individuos. No podían convivir. Y por más que estén enamorados, su mala relación de pareja no les permitió seguir.

Por eso cuando hablamos de “construir el amor” o “regar el amor”, en verdad nos referimos a construir y regar la pareja.
Porque cuando dos personas se enamoran tienen que aprender a convivir, porque ya no viven más solas, ahora tienen que convivir en un mismo corazón.


lunes, 16 de noviembre de 2009

Dime con quién andas y te diré tu estado civil.

Las mujeres tienden a sentirse influenciadas por el estado civil de sus amigas.
No digo que les pase a todas, ni que sea algo conciente siempre. Pero si una mujer está soltera tiende a manejarse con amigas que también lo estén. Y lo mismo si está de novia o casada. Simplemente porque se sienten más cómodas.
Buscan cierta identificación social basada en su estado civil. Porque no es nada fácil para una mujer salir con amigas que estén todas casadas y ella no. Quizás porque de esa manera siente más que esta soltera. Y a las mujeres les pesa más socialmente la soltería que a los hombres.

Tienen más predisposición a cambiar su estado civil al del grupo de amigas al cual pertenece, porque es más fácil para una mujer ponerse de novia si es la única del grupo que no lo esta. Y eso sin contar que las amigas la viven rifando a los amigos de sus novios.
Pero lo más interesantes es que al mismo tiempo hay chicas que no sienten esa presión de querer pertenecer al estado civil del grupo de sus amigas, que no sienten ganas de estar de novias por el solo hecho de que sus amigas lo estén. Pero lo gracioso es, que justamente sin buscarlo, ese grupo social le coloca el cartel de soltera al vivir presentándole candidatos u organizando salidas de parejas. Y esto hace que se sienta incomoda, tan incomoda que en algunos casos, prefiere cambiar y salir con amigas solteras.

Sin darse cuenta algunas mujeres arman como una especie de pacto entre sus amigas. Y no solo se cuidan entre ellas, sino que también cuidan el estado civil del grupo. Por eso cuando alguna amiga del grupo se pone de novia hay como una especie de paréntesis. Hay casos en donde la que empieza a estar de novia intenta que las demás lo estén por miedo a perderlas como amigas de salidas, o simplemente para poder compartir su estado civil con ellas.

Por eso es común que si una se pone de novia, haya tendencia de que las demás lo empiecen a estar. Es como que no soportan tampoco que todas se empiecen a ponerse de novias y una no.


¿Por qué influye tanto el estado civil en las mujeres para su vida social?

El de los hombres tiende a ser siempre el mismo. Es más difícil que el hombre cambie su vida social según su estado civil. El grupo de amigos es el mismo de siempre. No importa si uno se pone de novio o se casa o esta soltero. En general las salidas seguirán siendo las mismas. Si van a bailar todos los sábados, lo seguirán haciendo y el que esta de novio o casado seguirá acompañando a los solteros, pero no porque son solteros, sino porque son sus amigos de siempre. (Algo que alguna que otra mujer celosa le cuesta entender)

Obviamente hay excepciones en ambos sexos. Por eso lo importante es que nuestro estado civil no influya demasiado sobre nuestra vida social…y viceversa.

Pero lo más sorprendente, y donde quizás descanse otra posible respuesta a este planteo, es que a nuestra soltería o nuestro matrimonio, lo llamamos estado civil, envés de llamarlo estado sentimental.


jueves, 12 de noviembre de 2009

Nada complicado

Estamos acostumbrados a escuchar la frase “El amor es complicado” o “El amor no es cosa fácil”. Y terminamos echándole la culpa al amor de que una relación no funcione o termine.

Y lo interesante es que el amor es lo más simple que hay en verdad. Los únicos complicados somos nosotros.
Todos somos seres extraños, distintos, y está perfecto que así lo sea.
Por lo tanto nadie es el candidato ideal para nadie. No existe ese concepto de “somos iguales” o “somos tal para cual”. Pero es la magia del enamoramiento la que nos hace creer que sí lo somos. Y ahí está la clave del amor.

El amor logra que dos extraños, diferentes y complicados sientan que se conocen de toda la vida.

El amor logra que dos imperfectos logren una relación perfecta.

Por eso no hay que decir que “El amor es complicado” porque justamente es el amor el que logra, que lo complicado de unir a dos personas diferentes, parezca tan fácil.


miércoles, 4 de noviembre de 2009

La droga del dejado

A todos alguna vez nos han dejado, o no han sentido lo mismo por nosotros, o directamente no nos dieron ni la hora. Y tuvimos que lidiar con un amor no correspondido, que no es tarea fácil para nadie.
Sentimos una especie de “injusticia”. ¿Por qué no soy la persona ideal para ella? ¿Por qué me dejó?
Y casi sin darnos cuenta recurrimos a uno de los mecanismos más simples para aliviar ese dolor. Una especie de “droga” que nos hace sentir mejor, auque sea por poco tiempo. Una especie de “venganza” del dejado.

Imaginamos situaciones en donde ella nos vea feliz con otra mujer, y con una muy hermosa. O imaginamos que tenemos un gran éxito en nuestra profesión, que nos sale un gran negocio y nos llenamos de plata. 0 que nuestro arte tiene un gran éxito y nos hacemos conocidos.
Imaginamos situaciones de éxito personal a raíz de que ella nos dejo. Una manera de que vea que estamos mejor sin ella. Buscamos que se arrepienta de habernos dejado.
Y claro está, que ella se entere por casualidad. Que ella nos vea con esa mujer de casualidad en la calle, o en el cumpleaños de un amigo en común. Y que un tercero le comente de nuestros logros. Pero que nunca se entere por nosotros. Porque es una manera de demostrarle que no nos importa más, que estamos muy ocupados con nuestra nueva gran vida gracias a que ella nos dejo.


Pero estas ilusiones no son otra cosa que una gran mentira.

Es solo la droga del dejado para escapar de la realidad y sentirse bien por un instante. Nos imaginamos esas situaciones porque en verdad deseamos que se arrepienta de habernos dejado. Buscamos “justicia”.

Imaginar que la otra persona se arrepienta o que se sienta mal por nosotros, no es una señale de que la estamos olvidando, al contrario. La única señal que nos indique que la estamos olvidamos, aparece cuando ya la olvidamos, por eso no nos daremos cuenta.

Mientras tanto nuestro gran amigo Tiempo nos ayuda, y estas ilusiones, nos harán el viaje un poco más entretenido. Como esas películas en un viaje de larga distancia.

Nada pesa más, en el final de una relación, que la mochila del dejado.

martes, 27 de octubre de 2009

Hombre celoso absurdo

Todos los hombres son más celosos estando en pareja. Pero no solo por el simple hecho de que tienen a alguien por quien estar celosos, sino porque estando en pareja ven más de cerca lo que es el mundo social-sexual de la mujer. Y terminan notando lo diferente que es con el suyo.

Muchas veces los celos en el hombre llegan cuando este empieza a notar que varios hombres se quieren acostar con su pareja.
Empiezan a notar que ese amigo se hace muy el simpático, que ese compañero de trabajo le mira los pechos, se enteran que el diariero no le cobra el diario los domingos y que el vecino la invito a tomar algo sabiendo que está con alguien. Y de repente…todos se quieren acostar con su mujer. Todos. Y ahí empieza la pequeña paranoia. Ahí nace el celo absurdo y sin motivo.

La preocupación inunda el sentido común de los hombres, y en algunos casos, hasta llegan a acusar a su pareja de provocar a estos hombres.
Algo raro está pasando y no logran saber como manejar la situación. Pero se olvidan de algo, se olvidan que el mundo de las mujeres es muy diferente al de ellos. Y se olvidan que las mujeres poseen una oferta sexual muchísimo mayor a la de ellos. Y que eso es algo normal.

El hombre muchas veces se olvida que a las mujeres las miran y les dicen cosas sexuales desde que son niñas. Que las invitan a salir siempre, estén solteras, de novias, casadas o sean lesbianas. Se olvidan que la mujer aprendió a convivir con esta oferta sexual desde edades en las cuales él ni pensaba en sexo.



Por eso para ellas es normal tener que lidiar con una amplia oferta sexual. Y lo hacen todo el tiempo, en cualquier lugar, en cualquier circunstancia y con cualquier postulante. Son expertas en el tema.

Están acostumbradas a subirse a un taxi y que el tachero las invite a tomar un café, o que alguien las siga en la calle, o que un amigo se les declare, o que un compañero de facultad insista todo el tiempo o que una docena de tipos les hable en un bar. Ellas están acostumbradas a que cualquiera las quiera llevar a la cama, pero eso no significa que lo hagan con cualquiera. Se que suena obvio, pero hay muchos hombres celosos que no lo ven.

Porque para los hombres ese mundo donde la oferta sexual viene sola no existe. El hombre no está acostumbrado a que las mujeres se le acerquen o le insinúen. Porque por más fachero que sea un hombre, no logra ni la mitad de propuestas que una mujer normal puede lograr en una noche. El hombre no esta acostumbrado a tener propuestas sexuales sin buscarlas. Es él el que se acerca a conquistar a una mujer. El hombre está acostumbrado a que la oferta sexual llegue porque él la busco. Por eso al hombre celoso absurdo le cuesta entender que a su pareja le lleguen propuestas solas. El hombre celoso absurdo cree que ella las provocó.
Aquí hay una clave, el hombre celoso absurdo no logra entender que a una mujer se le acerquen hombres sin que ella no haya hecho nada. Y también tiene miedo de que a su pareja se le haga difícil no tentarse ante tanta oferta sexual, pero porque en verdad, es al hombre al que se le haría difícil no tentarse ante tanta oferta sexual, no a la mujer.

El motivo de los celos absurdos en el hombre, es pensar que su mujer piensa sexualmente como él, o sea como un hombre. Y por eso cree que podría hacer lo que cualquier hombre seguramente haría en su situación. Pero una mujer piensa sexualmente como una mujer, y descifrar eso ya es otro tema.


Los celos absurdos, sin motivos, son los celos por el solo hecho de ser del sexo opuesto y todavía no entenderlo. Otra vez cometemos el error de intentar descifrar las leyes del sexo opuesto, usando las leyes del nuestro.

viernes, 23 de octubre de 2009

La responsabilidad de que se te enamoren


Estamos acostumbrados a pensar que con el amor se lidia solo cuando este nos hace daño. Que las situaciones difíciles en el amor están solamente ligadas a cuando el otro no nos quiere o el otro nos deja. Situaciones en donde uno, lamentablemente, termina siendo la victima de un amor no correspondido.
Pero también existe la situación complicada del otro lado. Cuando no nos toca ser las victimas, sino los victimarios del amor. Y sin querer buscarlo, los sentimientos de una persona terminan en nuestras manos. Y esa también es una gran responsabilidad.

A todos en algún momento nos tocó tener que lidiar con el amor porque esa persona se enamoró de nosotros y nosotros no.

Pero sin lugar a dudas la situación más difícil es cuando estamos saliendo con esa persona, la estamos conociendo y se enamora de nosotros. ¿Será que se enamoró de mí antes que yo de ella, y por lo tanto debería esperar más? ¿O si no me enamoré ahora es porque no es para mí? Típicas preguntas que nos hacemos en esa situación.



¿Qué hacemos? Porque hay como ciertas “normas” que tendríamos que cumplir. Como por ejemplo, si estuviéramos del lado de la victima, sabemos que no tenemos que verla más, pero de ahí a poder cumplirlo es otra historia. Y lo mismo pasa de este lado, sabemos que tenemos que decirle que no nos pasa lo mismo y que lo mejor sería no vernos más. Pero hay veces que nos gusta esa persona, hay algo que nos une y queremos seguir viéndola. Y un dilema aparece con responsabilidad incluida.

Otra de las peores cosas que nos brinda esta situación de ser los victimarios del amor y estar del otro lado, es que nos damos cuenta que la otra persona que nos gustaba tanto y que no nos dio bola, pensaba de nosotros lo mismo que nosotros ahora de la que gusta de nosotros y nosotros ni bola. ¡Golpe bajo si los habrá!

Por eso no hay gente mala o buena en el amor. Hay victimas y victimarios en historias no correspondidas. Por eso no me gusta cuando la gente se refiere a sus ex´s como “Monstruo”, “Diablo”, “Difunto”, “La innombrable”, "La puta esa". Porque seguramente alguien en algún lugar del mundo nos llama a nosotros de la misma manera y no creo que nos sintamos felizmente identificados.

Lidiar con un amor no correspondido es difícil para ambos lados. Obviamente en casos donde haya respeto y afecto de parte de los dos. Pero siempre es difícil para ambos lados, no solo para el lado de la victima.

Y por último, también entiendo que es feo no lograr enamorarse de la persona que “parece” se merece nuestro amor.

Pero no nos olvidemos que uno no puede elegir de quien enamorarse. Porque nuestro corazón no es de quien se lo merece, sino de quien le pertenece.



martes, 13 de octubre de 2009

Espejito, espejito

Toda cita es un encuentro que se inunda de charlas, risas y reflexiones entre dos personas que se están conociendo.
Pero siempre aparece un momento en donde necesitamos analizar el encuentro nosotros solos. Y como no da aislarse mentalmente en medio de una conversación de a dos, ese momento nos lo brinda el baño del lugar.

El baño no solo nos permite la intimidad con nuestras necesidades físicas, sino que también la intimidad con nuestra cabeza. Cuando llegamos a él nos relajamos de tal manera, que se transforma en el lugar y en el momento ideal, para analizar el encuentro.

En el baño tomas la verdadera conclusión de si te gusta o no. En el medio de la cita lo venís tanteando, pero es en el baño donde estando solo y frente al espejo, te mirás y decís: “Sí, me gusta. Estoy hasta las manos” o “No, no me gusta. ¿Qué hago acá? ¡Me quiero ir ya! ”.

En el baño también juntamos fuerzas para animarnos. ¿Cuántos besos nacieron en las fuerzas que juntó aquel chico en aquel baño de aquel bar? Como también cuántas relaciones terminaron después de que uno de los dos juntó fuerzas en aquel baño de ese café para poder volver a la mesa y decir que ya no es lo mismo que antes.



Es nuestra gran sala de ensayos ante preguntas o propuestas que queremos hacer pero nos cuesta llevarlas a cabo. Las repetimos y las decimos una y otra vez frente al espejo, o mientras hacemos pis, para ver cómo suenan. Y así podemos elegir la mejor manera de hacer esa pregunta para que nos brinde un “Sí” de respuesta o elegir aquella excusa que suene más creíble…

Tendría que haber un baño exclusivo para eso. Un baño sin inodoros, ni mingitorios. Solo un gran pasillo para poder caminar con grandes espejos para poder hablar solo y una pala para juntar fuerzas. Y así en cada lugar estaría el baño de hombres, de mujeres y el baño para tomar fuerzas y decisiones. De esa manera no habría tanta cola en las baños comunes.

Si habremos tomado decisiones amorosas en los baños de los restaurantes, bares, cafés, boliches, casas. Si habremos juntado fuerzas para robar un beso o para terminar una relación. Si habremos actuado maneras de decir las cosas frente a un espejo mal iluminado y con graffitis en la pared. Si habremos sido nosotros mismos en cada baño donde nos miramos al espejo.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Reconquista

Todas nuestras historias de amor quedarán siempre en nuestra memoria. Esos grandes enamoramientos que nos marcaron desde nuestra infancia hasta la fecha.
Pero los que más nos marcarán serán esos enamoramientos en donde nuestro corazón salió herido, esas historias en donde nos dejaron.

Todos sufrimos el tener que enfrentar el “ya no me quiere más”. Todos sentimos que hubiéramos dado lo que sea para que nos vuelva a querer. Pero no nos quedó otra que asumir nuestra perdida. Tuvimos que “olvidar” y “seguir adelante”.

Pero ningún amor se olvida, porque ese deseo reprimido de querer reconquistarlo, seguirá intacto para siempre y es lo que marcará a nuestros próximos enamoramientos.

Todas las futuras personas de las cuales nos vayamos a enamorar tendrán alguna que otra característica de alguna persona que nos rompió el corazón en el pasado. Y tratar de conquistarla será también una especie de revancha para saldar viejas deudas.



jueves, 24 de septiembre de 2009

Te salvás del ridículo

Cuando nos enamoramos volvemos a ser niños en algún aspecto. Tengas la edad que tengas, al enamorarte, volvés a “revivir” ciertas situaciones clásicas de niños. Algunas te hacen quedar muy tierno y otras muy ridículo. Por ejemplo:

-Correr por los parques escondiéndose en los árboles:

Clásico juego de niños que los enamorados lo llevan a cabo al mejor estilo película de Palito Ortega y Violeta Rivas.
Lo peor es cuando estas viviendo esa situación y ves que la chica “te pega” para que la sigas, y vos pensás “¿Tengo que correrla, de verdad tengo que correrla? Dios…” Y entonces haces que la corres, fingís que no la ves, cuando es obvio que está detrás de ese árbol porque se esta asomando! Hello! Te veo! Y bue…así un rato, jugás a que sos Palito Ortega mientras corriendo pensás “No puedo creer que estoy haciendo esto, espero que nadie me conozca en esta plaza” Hasta que el cigarrillo, la cerveza, la panza, la edad, la vergüenza de que la gente te vea y el miedo a que la policía te lleve preso por pensar que estas perseguir niños, a lo Michael Jackson, o porque robaste alguna cartera, te dicen “Ubicate campeón, no sos más un niño”. Y entonces le decís entre espasmos “¿Y si vamos a tomar un café mejor?”
Es algo que nunca voy a terminan de entender por qué lo hacen. Debería haber una ley que lo prohíba y una especie de “Guardia Urbana del amor”. Así a los que se persiguen en las plazas con más de 30 años les digan: “Pshh! Están quedando como dos idiotas, hay niños, por favor. Circulen”.



-Hablar como niños:

Admitámoslo, todos hablamos como nenes chiquitos en algún momento con nuestra pareja. Obviamente lo hacemos en la intimidad porque las gastadas de nuestros amigos serían eternas. Lo usamos para pedir, reclamar o simplemente para hablar de manera “tierna”.
También en esos momentos pensamos: “No puedo creer que yo este haciendo esta voz” o lo peor, pensar: “No puedo creer que ella este haciendo esa voz”.
Pero eso no es lo peor. Lo peor es cuando esa intimidad se escapa. Cuando de repente tu pareja te dice delante de tus amigos: “Pichi”. Listo, tu vida social será un antes y un después. En ese momento sabes que te esperan años de gastadas. Y que de ahora en más serás “Pichi” para tus amigos y también para los amigos de tus amigos, porque cuando hablen de vos, y no te reconozcan por tu nombre, tu amigo dirá: “Mi amigo ese…Pichi!” y el otro dirá: “Ah! ahora sí se quien es”.

Pero no nos damos cuenta que actuamos como ridículos, porque en verdad el enamorado nunca lo es.
Eso es lo bueno del amor, porque solo estando enamorado te salvás del ridículo en estas situaciones (y en varias más).

Es como que el enamorado tiene cierta inmunidad diplomática ante situaciones ridículas.

martes, 22 de septiembre de 2009

Pasión Gitana

Hay una maldición gitana que reza así: “Ojalá te enamores...”

Hay culturas que ven al enamoramiento como una desgracia.
Cuando quieren insultar a alguien y desearle el peor de los males le gritan: “Ojalá te enamores” y le echan la peor de las maldiciones.
Razones tienen para ver al enamoramiento como tal cosa, porque la mayoría de las veces no es correspondido, haciéndonos sufrir demasiado. Y también porque existe la posibilidad de que uno pueda enamorarse de cualquiera, hasta de una persona psicópata que nos maltrate.
A esas desgracias se refieren los gitanos, cuando le echan una maldición a alguien, deseándole que se enamore.

Y de verdad algo de razón tienen. Es tan grato, como peligroso, enamorarse.

Todos sufrimos alguna vez de esta maldición gitana, pero sin la necesidad de que alguien que nos la haya echado. ¿Quién no se enamoro de un amor no correspondido?
Todos nos hicimos la famosa pregunta “¿Cómo hago para desenamorarme de esa persona que no me corresponde?”, “¿Cómo hago para olvidarme de ella o de él?”

Y creo que lamentablemente la única manera que tenemos para desenamorarnos de una persona, es habiendo salido con ella. Porque solo esa intimidad de a dos, que se logra en la pareja, es la única manera que tenemos de poder conocer a alguien, a tal punto, que exista la posibilidad de enamóranos cada vez más, como de desenamorarnos por completo.



Nos enamoramos de una imagen de una persona, de un deseo, de una hermosa ilusión, de una necesidad personal. Pero solo estando en pareja podremos descubrir, cuanto de verdad, y cuanto de ilusión, tenía nuestro enamoramiento inicial.
Si nunca logramos formar pareja con esa persona, siempre seguimos enamoramos de ella en algún punto. Porque por más que nos engañemos diciendo que en verdad no era para nosotros o que realmente entendamos que simplemente no se dio, igual seguiremos estando enamorados de ella, porque estará sin concretar esa ilusión.
Y además no podemos desenamorarnos por el solo hecho de que no sea correspondido. Eso quisiéramos todos, pero a ese proyecto de ley, cupido ni lo ojeó todavía.

Por eso si realmente queremos desenamorarnos de alguien, tenemos que lograr salir con esa persona. Así conoceremos realmente lo que sería esa relación. Y tendremos la única chance de que la mayoría de las cosas que vayamos conociendo no nos cierren, y solo así poder irnos desencantando, solo así nos irnos desenamorando.

Porque nos podemos enamoramos de la persona que todavía no conocemos, pero solo nos podemos desenamorar de la que ya conocemos.

Y si no logramos salir con nuestra enamorada/o, si no logramos conocerla en intimidad, entonces seguiremos enamorados. Por eso la verdadera solución ante el amor no correspondido, no es la de olvidar a esa persona (cosa imposibles si las hay) sino algo más fácil, convivir con ese enamoramiento. Buscar la manera de ubicar ese enamoramiento en nuestra cabeza, en algún lugar que sirva y que no bloquee a los demás espacios de nuestra vida, incluyendo al del amor.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Una aguja en un pajar


A ver, una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. Una cosa es querer, otra amar y otra estar enamorado.

Ninguna depende de ninguna. Todas se pueden dar solas, o de a dos al mismo tiempo. Pero ninguna agrupa a otra. Son sentimientos independientes entre sí.

Ejemplos:

-Podemos querer sin amar y sin estar enamorado:

Es el sentimiento de afecto más recurrente. Porque conocemos a una persona, nos cae bien, es buena persona, y es difícil no quererla en poco tiempo.
Yo quiero muchísimo a mis amigos y amigas. Disfruto compartir el tiempo y charlas con ellos, pero no estoy enamorado de ellos.
Y en el amor no es muy diferente. Podemos querer mucho a una persona, disfrutar de su compañía, charlas y cama. Pero algo nos falta, y sentimos que no estamos enamorados (o que no “logramos” enamorarnos) Y se termina.
Es algo que seguramente todos hemos pasado. De hecho la mayoría de las relaciones mas frecuentes en corto plazo son estas.

-Podemos estar enamorados, pero sin querer o amar:

Yo soy en enamorado de los Beatles. Pero no lo amo a Paul McCartney o a Richard Starkey, porque no soy gay y porque no los conozco. Pero sí me enamora lo que ellos representan como músicos y como iconos.
También estoy enamorado de Buenos Aires, pero no la puedo amar porque es una ciudad. Si yo fuera una ciudad, sin lugar a dudas, le echaría todos los galgos a la Reina del Plata. Pero soy humano y no puedo.
Y en el amor también podemos enamorarnos de una persona y no poder, o no querer, hacer nada al respecto. Quizás algo nos decía que no iba a resultar, o que era mejor así. Y preferimos seguir disfrutando del solo hecho de estar enamorados, sin avanzar para llegar a querer o amar. Porque sentimos que era realmente lo mejor, que no hacia falta avanzar más, que disfrutábamos de eso. Algunos lo llaman amor platónico.

-Podemos amar sin estar enamorados:

Yo amo a mi familia. Amo a mis padres y a mis hermanas. Pero no estoy enamorado de mi Papá. Y lo mismo puede pasar con algunos pocos amigos.
Y en el amor no hay mucha diferencia. Muchas personas terminan amando a su pareja como si fuera un amigo o un integrante más de una familia. Y eso sucede porque dejaron de estar enamorados.
Pero como la siguen amando, creen que por lo tanto siguen enamorados y continúan la relación de pareja. Sin saber que son dos cosas totalmente diferentes.
Luego la tentación de seducir a otras personas les empieza a comer la cabeza. Esto genera una gran confusión ya que no entienden porque son infieles si realmente aman a su pareja. Y es que nadie duda que no la sigan amando, pero ya no como pareja, sino como a una gran amiga o acompañante, porque el enamoramiento se fue.


Por lo tanto el estado ideal, al cual todos apuntamos, sería poder amar estando enamorados para siempre de nuestra pareja, y que a su vez, nuestra pareja nos pueda amar estando enamorada de nosotros para siempre.


Sí, lo sé…una aguja en un pajar.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Busquemos redefinirlo

Es interesante cuando nos escuchamos afirmar que queremos estar de novios, casarnos o tener hijos, estando todavía solteros.
¿Cómo pueden nacer las ganas de querer estar con alguien, o de formar una familia con alguien, si todavía no tenemos a ese alguien?
Como si en nuestra cabeza supiéramos el tipo de relación y de familia que vamos a tener y luego es sólo buscar una persona que se adapte a nuestra ilusión. 
El amor es sorpresa. Y el significado de estar en pareja, de novio, casado o tener hijos, deben nacer de esa persona, no antes.
En general al hombre las ganas de estar de novio, o de formar una familia, no le nacen estando soltero. De ahí el famoso mito que los hombres le escapan al compromiso. Otra gran mentira, porque a ellos si les nacen esas ganas de comprometerse, pero recién cuando están enamorados, no antes. En cambio las mujeres, en general, planean y desean estar de novias, o formar una familia, aún estando solteras.



Tampoco entiendo a las personas, que al contrario, afirman que no quieren estar de novias ni casarse. Exponen argumentos de lo difícil que es la vida en pareja, de la rutina, de que ya no hay más espacios para uno mismo y demás. Y cometen el error de creer que el estar de novio o casarse es lo mismo para todos. Se basan en un concepto que construyeron viendo a las demás parejas, o a sus amigos quejándose de la convivencia, o de sus propias malas experiencias. Argumentan que lo que ellos esperan del amor no descansa en el noviazgo o en el casamiento.
Aquí esta el error que comentemos: Cuando creemos que el concepto de lo que es estar de novio, o casado, es el mismo para todos y que siempre se repite.
Por lo tanto, para los que quieren estar de novios estando solteros, al creer que esto del amor es lo mismo para todos, que todos lo vivimos de la misma manera, solo buscan a alguien que lo quiera vivir con ellos. Como si el amor fuera ir a un recital de una banda que a todos nos gusta, pero solo venden entradas de a dos.
Y para los que descreen del noviazgo, también cometen el mismo error de creer que es lo mismo para todos.
Nos olvidamos que no existe un único concepto universal de lo que es estar de novios o casados. Que hay conceptos del noviazgo, como personas en el mundo.
Que cada persona es única, y por lo tanto cada historia de amor es única. Por eso dejemos de creer que nuestras malas experiencias son la única manera que tenemos de ver al futuro amor.
Todos los días nacen nuevos conceptos de lo que es el amor. Nacen por cada pareja que se enamora. Ambos crean una única e irrepetible manera de ver el amor. Crean el amor según ellos y solo ellos la entienden. Y crean una única e irrepetible manera de lo que para ellos es estar de novios.
Por eso es gracioso que haya gente que anhele estar de novio o evite estarlo, si es algo que se crea en cada relación. No existe antes.
Las verdaderas ganas de querer estar de novio o casado, nacen cuando ambos se ven obligados a redefinir al amor juntos. Porque lo que ahora sienten no corresponde a ningúna definición ya conocida.

martes, 8 de septiembre de 2009

Carta de Buenos Aires a una española


Estoy enojado con usted. En el problema que me ha metido. Y usted, que poca cuenta se da, sólo camina por mi ser sin saber que cada vez me duelen más sus pasos.

Pero no me duelen por su peso en sí, sino porque son el eco de saber que no los tendré más. Porque mientras usted duerme yo me pregunto: ¿Qué será de mí cuando sus pasos no me pesen más? ¿Qué será de mí cuando no la tenga más?

Hasta Don Quijote me convenció de que su belleza era real, admitiendo que las demás, eran solo una ilusión de él.

Toda España anhela su retorno. Y escuché, que si es necesario, rescatándola de mis fríos brazos del sur, la harán retornar de donde Buenos Aires la ha secuestrado.

¡Pero yo no la secuestré, usted me secuestró a mí! Yo estaba tranquilo hasta que su acento me distrajo y me enamoré de su andar.

Pero prometo que ya no estaré más enojado con usted. Entiendo el anhelo y el error de España por haberla dejado salir. Y hasta prometo que no sufriré por el eco de sus pasos, desde ahora, me alegraré de saber que alguna vez sus pasos hicieron eco en mí. 


Luis Médici 
Foto: Luis Médici

viernes, 4 de septiembre de 2009

Nos conformamos con 3 meses

“…El enamoramiento dura los primeros 3 meses, donde los protagonistas mutan, de seres normales, a dos bobos lindos que no se les quita la sonrisa de la cara y que se extrañan a segundos de haberse separado.
Pasados estos meses de enamoramiento, la pareja pasa a una etapa más seria, más real, y donde se empieza realmente a construir una relación. Dejando el enamoramiento solo para el principio…”

Otro espantoso mito del amor.

Es peligrosísimo creer que es normal que el enamoramiento dure solo unos meses en una relación. Es peligrosísimo.
¿Sólo unos meses? ¿Y después? ¿Después viene la parte “seria”? ¿No podemos seguir siendo dos tontos enamorados y construir una relación seria?

Creer que este mito es verdad es lo que lleva a que la mayoría de las parejas no funcionen y terminen cayendo, entre otras cosas, en la infidelidad. Porque creen que es normal, que llegado un punto en la relación, no se sientan tan enamorados como el principio. Y en verdad no es algo normal no sentirse tan enamorado como el principio, sino un síntoma de desamor. Que puede pasar y que es normal que pasé en muchas relaciones. Pero el error está en continuar con la pareja, en preferir una relación en vez de un amor. Por eso pueden caer en la infidelidad. Porque las parejas pueden ser infieles, pero los enamorados nunca.


¿Cómo podemos pensar que en solo 3 meses ya nos quedemos con algo menos y que lo veamos como algo tan normal? Y encima, no es que perdimos una birome, perdimos el sentirnos enamorados por el otro. Y en vez de asumir nuestro desamor, porque el amor dura lo que dura, pensamos que es normal, que así debe ser y continuamos la relación con nuestra pareja, pero solo con nuestra pareja, porque nuestra amada dejó de serlo hace rato.

La mayoría de las personas sufren este mito. Son parejas que quizás sí se sintieron enamoradas en algún momento, pero luego asumieron que no sentirse tan enamorados como al principio era normal y continuaron. Y también hay personas que son concientes de que dejaron de estar enamoradas de su pareja, pero más allá de creer que si es normal o no, muchas prefieren la comodidad de una relación estable a quedarse sola y volver a enamorarse.

Yo creo que uno siempre, siempre, siempre tiene que sentirse enamorado como en el principio. Y la idea es que luego, a medida que la relación avanza, se vayan sumando más cosas a ese enamoramiento inicial. Que se sumen cosas más serias, otras más reales, que se sumen problemas, diferencias, dificultades, que se sumen soluciones para poder resolverlas, que se sume una casa, que se sumen hijos, que se sumen más cosas a ese enamoramiento inicial, pero nunca menos. Nunca menos…

La prioridad queda en cada uno. Algunos preferirán asegurarse una relación estable y duradera y otros preferiremos asegurarnos siempre estar enamorados.

jueves, 27 de agosto de 2009

EL cronograma del amor

Nos cuesta entender que el amor pueda durar menos de lo que habíamos deseado, o más de lo que hubiéramos apostado.

El amor maneja sus propios tiempos de manera segura, concreta y responsable. Él sabe cuando aparecer y cuando desaparecer. El problema lo tenemos nosotros que nos cuesta entender que él haga lo que quiera. Que aparezca cuando menos lo esperamos y que se vaya cuando más lo necesitamos.

Nos encantaría poder leer el cronograma del amor, como los vuelos en un aeropuerto, y así saber cuando arriba, cuando está demorado o cuando ya lo perdimos.


Pero eso no va a pasar. Nunca tendremos acceso a su cronograma. Y eso es lo que nos cuesta aceptar. Nos cuesta aceptar que no lo podemos manejar, y de esa manera, nos hacemos vulnerables a él.

Por eso pretender manejar sus tiempos no es más que sembrar una futura desilusión.
Solo sepamos recibirlo cada vez que llega y despedirlo cada vez que se valla. Y entendamos que la mayoría de las veces es así, y no significa que un amor no haya funcionado.

Lo único que sabemos es que se va de la misma manera que llega: Rápido y sin avisar. Nos enteramos que está por venir cuando ya nos alcanzó y nos enteramos que se está alejando cuando ya se fue.


Si no podemos saber sus tiempos, no podemos saber cuando llega y no podemos saber cuando se va. Entonces no perdamos más tiempo y conformémonos con solo poder saber disfrutarlo, que no es poco.

jueves, 20 de agosto de 2009

Amor vs Halago

Una vez le pregunte a una chica qué le gustaba de mí, por qué me había elegido, y me respondió: “Porque me gusta como me tratas”, y por más que sé que lo dijo con buena intención, para mí fue una de las frases más feas que me dijeron en el amor.

Hubiera preferido un “Porque me gustan tus chistes malos”, “Porque me gusta como pronuncias la S” o “Por tu nariz torcida”. Cualquier otra cosa. Cualquier cosa que hable de mí, algo que sepa que solo yo tengo para ella, un detalle que haya descubierto en mí. Porque tratarla bien lo puede hacer cualquier tipo que se enamore de ella. No me sentí para nada especial.

¿Por qué las mujeres ven el amor en el como las tratan?

Vivo escuchando horribles frases como:
“Quiero un hombre que me haga sentir única, que haga sentir especial, que me haga sentir las más hermosa, que me diga cosas lindas, que me invite a comer, que me llame, que me demuestre que le gusto…que me…que me…que me…”

Yo sé que quieren sentirse elegidas, deseadas y cuidadas. Todos queremos eso. Pero lo importante es que sea de la persona adecuada para que sea amor, sino es solo halago. Y ahí esta el error que comenten muchas veces. Creen sentirse enamoradas, cuando en verdad solo se sienten halagadas. Muchas veces confunden amor con halago.

Empezar la frase con “que me haga sentir….que me diga…que me haga…” es buscar halagos. Es buscar sentirse elegida, deseada. Nada más. No es buscar un amor reciproco.


Es como que los hombres buscamos enamorar y las mujeres buscan que se enamoren de ellas. Ambos comentemos el error de querer manejar al amor, en vez de dejar que se dé solo y de manera reciproca.

Es increíble como se estancan en el “que me trate bien”, “que me haga sentir elegida”, “que me haga sentir bien conmigo misma”. Y se olvidan de enamorarse.
Se olvidan de que en verdad tienen que elegir al hombre que, sin darse cuenta, logró enamorarlas por la simpleza de su forma de ser. Por como es él como ser individual, y no enamorarse de vacías demostraciones de amor.

¿Por qué eligen al hombre que recurre a todo por hacerlas sentir elegidas, en vez de elegir al que sin tener que recurrir a nada logra mucho más?

EL amor no está en el merito de un candidato, que por medio de halagos y demostraciones de amor las hace sentir especiales y así logra ganar el concurso “Quién me trata mejor, quién me merece más”. Sí, es lindo sentirse deseada y halagada. Pero el halago es un regalo que se derrite con el tiempo si no hay un amor reciproco que lo avale.

El amor descansa en el que te quiere y logra que seas una persona feliz sin la necesidad de recurrir a nada, con todos sus defectos y sin darse cuenta. Pero lo más importante, es que a vos también te pase lo mismo. Porque lo más importante en el amor es la reciprocidad.

El amor no descansa en la persona que “te trata bien”, sino en la que te hace bien.


viernes, 14 de agosto de 2009

Merecer el amor

Conversación entre amigas:

-¡No sabes! ¡Romina se puso de novia y está re feliz!
-¡AH! ¡Que buena noticia! Además ella se lo merece…
-Sí, pobre. Se lo re merece después de tanta mala suerte.

¿Se lo merece?

“Se lo merece” me suena a premio. Cuando una persona hizo las cosas bien entonces se merece un premio o reconocimiento. Pero en el amor “merecer” sería un premio a la persona a la cual todo le salió mal. A la que sufrió con su ex, a la que le fueron infiel, a la que nunca le dieron bola o a la que siempre la tomaron como amante. Por lo tanto más que un premio o reconocimiento, “Se lo merece” sería más un premio consuelo. El premio a la que siempre sale última en la suerte de amor.



Además decir que ciertas personas se lo merecen, deja abierta la posibilidad de que haya otras que no se lo merecen. Y todos se merecen que el amor les llegue a sus vidas, todos. Hasta los que nos lastimaron, así se enamoraran de una vez por todas y dejan de lastimar a otros.

El amor no es un premio consuelo para los que sufrieron de amor, o algo que se merece más gente que otra. Todos nos lo merecemos. Y en todo caso, el amor se lo merece todo aquel que quiera enamorarse.

jueves, 13 de agosto de 2009

Soberbia ilusión

En general utilizamos las frases “Me desilusionó” o “Pensé que era otra persona” en el amor, cuando una persona nos hizo daño, ya sea mintiéndonos o engañándonos. Pero lo peor de esas frases no es utilizarlas, sino utilizarlas mal.

Hay veces que conocemos una persona, nos atrae y comenzamos a salir para conocerla. Pero luego nos vamos dando cuenta que algo anda mal, de que en verdad no es para nosotros, de que hay algo que no nos gusta o de que algo le falta para que llegue a ser nuestra pareja. Y entonces reclamamos que nos desilusionó, que nos decepcionó. O mejor aún, decimos: “Pensé que era otra persona.”

¿Otra persona? ¿Cuál? ¿Dónde? ¿Quién?

En todo caso digamos: “Nos conocimos y no funcionó” o “Duró lo que tenía que durar”. Pero decir que se terminó porque “pensé que era otra persona” da para interpretar que depositamos, en una persona que todavía no conocíamos, la expectativa de que sea como alguien que ya conocíamos (aunque sea en nuestra imaginación). Por lo tanto demostramos que no teníamos reales motivos de conocer a alguien, sino que esperábamos que alguien se adapte a nuestro “candidato ideal” para poder así tener nuestra “relación ideal”.



Igual sé que la mayoría de nosotros usamos la frase para decir “no terminó siendo lo que necesitábamos”, pero entonces digamos “no terminó siendo lo que necesitábamos” y así no terminamos haciendo una comparación entre una persona real con una fantasía.

También es feo acusar al otro de que nos decepcionó por el simple hecho de que no pudo ser lo que necesitamos. Es sumamente egoísta, y muy gracioso, echarle la culpa solo porque no logró gustarnos.

Basta con el “Pensé que era otra persona” y con el “Me desilusionó” para relaciones sanas. Utilizando estas horribles frases corremos el riesgo de terminar, sin darnos cuenta, desprestigiando y acusando a un inocente, cuando en verdad, es uno el culpable de depositar al amor en una soberbia ilusión.

jueves, 6 de agosto de 2009

Tabú

Es increíble como muchas veces nos vamos innecesariamente al otro extremo para tener que superar un problema. Creyendo que la solución es llegar a lo opuesto.

Venimos de superar una etapa donde el sexo era tabú y entramos en una donde decir lo que uno siente es tabú.

Somos parte de la generación que demostró que el sexo no tiene que ser algo tabú. Que no se tiene que vivir a escondidas, ni que es necesario estar enamorado para poder disfrutarlo. Que el sexo se vive de varias maneras y que todas están bien.
Obviamente esto no quiere decir que muchos no lo sabían antes, o que no lo vivieron igual que nosotros, pero sí es seguro que para ellos era tabú.

Y ahora estamos nosotros. Nosotros que para arreglar ese problema nos fuimos al otro extremo. Hoy aconsejamos tener sexo sin pensar mucho, pero eso si, que nunca se te ocurra decirle que lo extrañas cuando lo empezás a extrañar. O nunca le digas “te quiero” cuando lo empezás a querer. ¡Eso si que no! ¡Es una locura! Es el motivo por el cual hoy una relación pueda terminar.

Somos la generación que no podemos decir lo que sentimos. Para nosotros es tabú la palabra “amor” y la demostración de afecto. Nuestros padres podían arruinar una cita queriendo llevarla a la cama, hoy la podes arruinar si le decís que pensante en ella todo el día.


Lamentablemente nos acostumbramos a guardarnos lo que sentimos por mucho más tiempo de lo posible. Y me canse de enterarme tarde que me extrañaba o que me quería. O de no poder decirle que me encanta, sin antes pensar, que se va a asustar porque va a creer que me quiero casar con ella o que va a pensar que es una mentira para poder hacerle el verso.

Entiendo que las mentiras en el amor llevaron a estas hermosas palabras a perder credibilidad. También entiendo que la mayoría de las parejas no funcionan y que el amor nos puede dar más sufrimiento que placer. Por esto, y por mucho más, nos asusta escucharlas y decirlas. Pero también, por culpa de este miedo, seguramente son miles las historias de amor que no cobran vida porque ninguno de los dos se anima a decir lo que siente.

¿Cuántas veces te cuidaste de no decir lo que sentías, por miedo a perder a esa persona?

¿Y pensaste a cuántas perdiste porque no te escucharon decirlas a tiempo?

miércoles, 29 de julio de 2009

Mujer soltera con culpa

Algunas mujeres no ven a la soltería como un estado civil o una elección personal, sino como un problema que tienen que resolver. Algo que no puede seguir así.
Siempre llega un momento en el cual creen que ya pasó mucho tiempo para seguir estando solteras, y por eso empiezan a sospechar que algo mal están haciendo. Ya sea porque siempre eligen malos candidatos, porque no logran que los buenos se queden con ellas o porque no logran enamorarse del que se enamoró de ellas. Y cometen el grave error de echarse la culpa a ellas mismas de su soltería.



Creer que la culpa es de ellas trae como consecuencia grandes errores como intentar quedarse con el que esta enamorado de ellas, solo porque creen que son ellas las que cometen algún error y entonces se dejan convencer. Creen que de esa manera algún día ellas se van a terminar enamorar de él, solo porque él lo esta de ellas.
Tratan a toda costa que la relación funcione. Y muchas veces termina funcionando, pero bajo el ideal del otro. Se esconden bajo la seguridad y la determinación que les brinda el enamorado y se convierten en la novia perfecta que siempre quisieron ser. Pero solo para él. No para ellas, porque ellas ya se olvidaron de ser ellas mismas hace rato. Y eso no es amor.

Echarnos la culpa de nuestra soltería es una de las mayores estupideces que podemos cometer. Solo sirve para que tengamos miedo a ser nosotros mismos y creer que cometemos errores en el amor.

Pero en el amor ningún error puede cometer el que elije ser uno mismo.

lunes, 27 de julio de 2009

Descalzo


No estaba en mi casa. No sabía que lugar era, pero no era mi casa.
Estaba con un grupo de gente y ellos se acababan de ir a dar una vuelta por la zona. Yo tenía puesto un jogging, buzo y estaba descalzo cuando al quedarnos solos me pediste que te acompañara a un lugar. Yo no sabía que estabas ahí conmigo, pensé que estaba solo y me sorprendí al escuchar tu voz. Después que lograste convencerme, porque la idea de estar nuevamente solos no me cerraba, negociamos para que fuera a un lugar cercano porque yo estaba descalzo. Vos me prometiste que así iba a ser y que no me preocupara por las zapatillas.
Me llevaste al centro del pueblo. Me hiciste caminar por todas las cuadras de negocios. Y no hacíamos otra cosa que reírnos y reírnos de los negros que se estaban poniendo mis pies. Seguramente fue una picardía tuya. Pero no me molestó en absoluto, al contrario. En ningún momento me enoje o pensé en volver a buscar las zapatillas. Me reía de ver cómo te reías de mí y de mis pies negros de tanto caminar.
Era como la avenida Cabildo llena de gente un sábado a la tarde. Caminábamos juntos charlando, cuando por momentos, me mirabas los pies y era cuestión de segundos para que ambos termináramos estallando nuevamente de risa.
Había perdido el prejuicio de caminar descalzo por la ciudad y del que dirán de los demás.
Luego, y sin saber si compraste algo o no, volvimos a la casa en una camioneta blanca. La zona ya tenía más textura, era una especie de campo o zona de quintas.
En un momento nos perdimos y el miedo nos inundó a los dos. Pero escuchamos una voz familiar que nos guió hacia un auto blanco que también estaba yendo la casa. Lo seguimos. Era la voz de nuestra amiga. Llegamos entre carcajadas y bromas.
La casa era enorme, blanca y muy linda. Se festejaba un evento o había especie de fiesta. Los invitados estaban llegando y todos vestían de blanco, todos. Pero vos no, vos eras la única de color.
Yo no quería ir. Estaba de jogging, pies sucios y sin zapatillas. De verdad me sentía muy incomodo.
En medio de ese dilema, y mientras nos bajábamos de la camioneta blanca, te perdí de vista. Nunca más te vi. No se si fuiste a la fiesta en la casa o no. No se. Pero nunca más te vi y yo nunca logré llegar a esa casa.

jueves, 23 de julio de 2009

Nuestro Frankenstein ideal

¿Qué clase de hombre o mujer te gusta?

Clásica pregunta que seguramente alguna vez nos hicieron o hicimos. Donde lo más interesante es ver como desenrollamos una lista de preferencias para poder responderlas. Casi como si supiéramos de quien nos podemos enamorar y de quien no.

Y no hacemos otra cosa que describir a un personaje sumamente ficticio, al cual vamos armando con un poco de todo lo que nos atrae de las mujeres o de los hombres. Un perfecto Frankenstein, que con lo único que cumple este “ser ideal”, es con nuestro prototipo de enamoramiento adolescente, pero que nada tiene que ver con el amor. Porque en el amor no existe el candidato perfecto, sino el imperfecto que logra ser perfecto para uno.



Por eso cada vez que me preguntan “¿Qué clase de mujer te gusta?”, ya no hago una enumeración de características. Solo respondo: “Me gustan las mujeres que me gustan”.

Recién lograremos estar predispuestos a enamorarnos, cuando no tengamos más preferencias para enamorarnos.

viernes, 17 de julio de 2009

Naranja entera

No busco mi media naranja porque no soy la mitad de una naranja.

Este concepto de que el amor es nuestra media naranja refleja una carencia, un parte que llenar o tapar, para poder lograr ser una unidad y así poder rodar. Y el amor no es eso.
El amor no es conseguir una persona, que gracias a ella, uno pueda recién ahí empezar a rodar. Uno tiene que aprender a rodar solo en la vida, para luego en el camino, conocer otra naranja que ruede para el mismo lado y así compartir el viaje.


Y si por esas cosas de la vida, el amor no funciona, ambas podrán rodar por nuevos caminos, y no quedarse en la mitad del mismo porque el otro se llevo tu mitad.

Soy una naranja entera que busca una naranja entera. Porque las naranjas enteras son las únicas que pueden rodar juntas y juntas construir una frutera.

martes, 14 de julio de 2009

Adaptador

Hay veces que las ganas de estar con esa persona, o las ganas de querer vivir una historia de amor, o el miedo a quedarnos solos, o simplemente por nuestra baja autoestima, terminamos haciendo cualquier cosa para agradarle a esa persona. Y corremos el riesgo de terminar adaptándonos a lo que ella o él necesitan de una pareja, olvidándonos de lo que nosotros necesitamos del amor.

Algo así como tener que pagar un precio para vivir el “supuesto amor”. Un precio que en ese momento lo vemos como algo normal.
Esta idea del “sacrificio” por la pareja y por el amor. Esta frase de “siempre se tiene que cambiar algo de la vida de uno por la pareja”, pero cuando te das cuenta que lo que cambiaste de tu vida fue tu libertad… ¿De que amor estamos hablando?

El amor y la baja autoestima hacen un coctel fatal. Nos olvidamos de lo que queremos para nosotros y nos convertimos en lo que el otro quiere de nosotros.



Siempre que nos enamoramos nos olvidamos de algunas cosas. Puede ser que nos olvidemos las llaves en la heladera, o que nos olvidemos una dirección o donde dejamos un CD. La excusa perfecta para que nos llamen “cabeza de novio/a”.
Pero las llaves o el CD no son lo peor que nos podemos olvidar cuando nos gusta alguien, lo peor que nos podemos olvidar es de ser nosotros mismos.
Hasta que no aprendamos esto, seguiremos siendo adaptadores de otros.


El amor es la persona que logra sacar al verdadero vos de vos mismo.


sábado, 11 de julio de 2009

Boicot

A las mujeres les cuesta más afrontar la situación de tener que terminar una relación, al darse cuenta que su pareja no les gusta más.

En general es una situación que ningún sexo desea vivir o afrontar, pero a ellas les cuesta un poco más hacerse cargo de la ruptura de una relación que a los hombres.
No quieren cargan con el hecho de que ellas le cortaron a un hombre, y lo hicieron sufrir, porque ese es trabajo de ellos. Son los hombres los que hacen sufrir a las mujeres y no al revés. Las mujeres son las que tiene que ser dejadas y llorar días y días por un amor que no pudo ser, y no al revés.

Por lo tanto estiran la ruptura, el final. Se quedan con su pareja hasta el último momento pensando que quizás sea solo una etapa. Y en verdad comienza la etapa en donde empiezan a hacer el luto dentro de la pareja.

Empiezan (sin darse cuenta) a boicotear la relación. Buscan no querer gustarle más a su pareja. Encuentran cualquier excusa para discutir y así poder pelear. Se ponen más celosas que lo habitual y más exigentes con cosas de él, que antes no le importaban tanto. Buscan la crisis en la pareja para que esta llegue a su fin. Ellas prefieren una especia de guerra fría, a diferencia de los hombres que ellos simplemente desaparecen.


Algunas mujeres directamente no pueden cortar una relación. Sienten que es contranatural, porque cortar una relación es un roll más masculino. Entonces lo que hacen es boicotear la relación para que sea el hombre el termine cortando y no ellas.

Ellas saben que en el fondo no lo quieren más, pero afrontarlo es muy difícil, y más si él sigue enamorado y se porta de diez. Es como si el instinto maternal les hiciera querer cuidarlos de su propio mal.


miércoles, 8 de julio de 2009

Dr Jekyll and Mr Hyde

Es verdad que los hombres se quieren acostar con todo lo que pueden. Es verdad que buscan sexo de una noche, o varias noches, sin ningún compromiso alguno. Es verdad que mienten para poder llevar mujeres a la cama. Todo eso es verdad.

Pero también es verdad que TODOS los hombres se enamoran.

¿Cómo diferenciar uno del otro?

Imposible, porque todos los hombres son esos dos. Todos tienen esas dos facetas. Puede ser que algunos se inclinen más en una que en otra, pero siempre están las dos. Todo depende de la mujer. Todo depende de lo que ella signifique para él. (Y eso se nota)

Y “lo que ella signifique para él” se establece más rápido de lo que las mujeres creen. Es al principio de la relación donde el hombre decide si es una mujer para un par de noches o si es para algo serio. Y es muy, muy difícil que ese concepto cambie en el futuro.
Por ejemplo, si un hombre elige tener una relación de solo sexo con una mujer, es muy difícil que en un futuro se enamore de ella. Tan difícil que diría imposible. Y las mujeres comenten el error de creer que él podrá algún día enamorarse de ella siendo amantes. No. Es muy difícil que un hombre cambie el vínculo que estableció en un principio. Y es más, si pasara al revés, lo más probable es que un hombre enamorado no se banque en absoluto una relación de amantes, sabiendo que otro hombre también duerme con ella.



Luego esta el caso en que se deslumbran por una mujer y se enamoran.
¿Realmente se enamoran? Sí

Creemos que no se enamoran porque no les pasa seguido. Los hombres se enamoran muchas menos veces que las mujeres, pero que sean menos veces las hace más intensas.

Algo así como que los hombres se quieren acostar con cualquiera, pero no se enamoran de cualquiera. Y las mujeres se enamoran de cualquiera, pero no se quieren acostar con cualquiera.

¿Por qué los hombres se enamoran menos veces? Quizás porque lo buscan menos, quizás porque lo necesitan menos, quizás porque las mujeres lo dicen tantas veces y con cada zapato, que parece que los hombres no lo dicen nunca. No importa bien la razón, lo que importa es que al hombre le cuesta mucho más admitir que esta enamorado que a la mujer. Pero sucede, y cuando sucede, el hombre es capaz de HACER cualquier cosa por estar al lado de ella.
No hay que creer en lo que los hombres dicen, sino en lo que hacen. Si te quiere ver, no solo lo va a decirlo, sino que en 15 minutos te tocó el timbre.
Las mujeres tienen que saber que los hombres demuestran su amor con actitudes y luego lo refuerzan con palabras.

Pero más allá de todo esto, todos sabemos en el fondo quien nos quiere y quien no. Lo sabemos porque simplemente es algo que se siente, se sabe, se percibe. Y no con palabras, con sentimientos. Si dudas del amor de tu pareja, preguntate si te sentís querido o querida. En la mayoría de los casos ahí esta la respuesta a la pregunta. (Y sin contar que preguntártelo ya es un mal indicio)

En conclusión los hombres son cerdos repugnantes que solo buscan sexo y al mismo tiempo son el príncipe azul. Todo depende de lo que elijan ser con cada mujer en particular.

Los hombres son como Dr Jekyll and Mr Hyde y cada mujer una poción, algunas sacarán a Dr Jekyll y otras a Mr Hyde.



lunes, 6 de julio de 2009

“Feminista”

La mujer moderna buscó igualarse al hombre en varias aspectos de la vida: trabajo, política, deportes, artes. Lo logró con una fuerte actitud de competencia, fuerza, lucha y decisión. Y así la mujer pudo demostrar que nunca fue el sexo débil.
Por fin apareció un grito de ¡Basta! ante tantos años de machismo clásico e injusto. Un gran logro, sumamente merecido y necesario para nuestra sociedad.

Pero cometieron un error.

Por un lado sí fue necesario y útil buscar la igualdad y superioridad en aspectos de trabajo, política y demás, pero las mujeres también lo buscaron en los aspectos del amor, donde tuvieron una mala interrelación de igualdad. Y ahí nació una especie de venganza sexual que nos trajo problemas a todos.

Para no sufrir más las desigualdades laborales, las mujeres creyeron que igualando a los hombres lograrían el respeto que se merecían. Y lo lograron. En la oficina demostraron ser jefas y empresarias exitosas igual y mejor que ellos.
Para no sufrir más injustitas políticas, creyeron que igualándolos lograrían obtener sus derechos. Y lo lograron y lo demostraron. Llegaron a ser presidentas y demostraron poder hacerlo perfectamente bien y mejor que ellos.
Pero para no sufrir más de amor creyeron que igualándolos lograrían el respeto que se merecían, y ahí cometieron un error de interpretación.

Las mujeres buscaron solo igualarse en los aspectos negativos del hombre con respecto al amor. Tomaron esa actitud de “no buscamos compromiso, solo buscamos sexo y preferimos la soledad ante la vida en pareja”. Y esa no es la actitud del hombre ante el amor. Esa es la actitud que toma un hombre frente a una mujer que no quiere. Es la actitud de un hombre que no esta enamorado. Ese no es el concepto que tiene los hombres sobre el amor. Es mentira eso. Es solo una actitud frente a una situación en particular.
Por eso creo que estas mujeres que llevan la bandera de “nosotras hacemos lo mismo que ustedes”, y que se hacen las feministas, no luchan contra al machismo, luchan contra sus ex, luchan con sus desamores. Y además toman esa postura en repudio al machismo pero son las mujeres que le terminan dando de comer a los machistas. Un círculo vicioso perfecto. Y obviamente terminan espantando y haciendo sufrir a los que se pueden llegar a enamorarse de ellas por lo que realmente son y no por esta actitud.


A medida que fue pasando el tiempo, muchas mujeres adoptaron esta actitud de no demostrar que son vulnerables al amor. Frases como “no hay que enamorarse” o “me gusta estar sola” inundan la ciudad y no son otra cosa que una gran mentira porque todos, absolutamente todos queremos enamorarnos.

O quizás buscan dar esa imagen de “no compromiso” porque creen que eso no asusta a los hombres. Y de nuevo, se vuelven a equivocar. A los hombres no les asusta el compromiso, les asusta comprometerse con alguien a quien no quieren.
(Descartando que las mujeres proyectan como sería la vida con él en la segunda cita. Mujeres: Eso es sumamente normal, pero guárdenselo para más adelante, porque estamos en husos horarios diferentes en ese aspecto)

Por eso creo que el feminismo en cuestiones del amor tuvo una mala interpretación. Ya que las mujeres interpretaron el concepto que tiene los hombres del amor, basándose solo en sus malas experiencias con ellos.
No esta mal ser vulnerables al amor. Además todos queremos estar bien con alguien y es mentira que preferimos la soledad. Así que empecemos a asumirlo y a disfrutar. Dejemos de ser actores sin sueldo de un marketing donde la seducción pasa por el histeriquisco y la falta de compromiso. Asumamos quienes somos.

Asumamos que el amor es lo mejor que nos puede pasar en esta vida. No nos mintamos más. Dejemos de competir en “¿Quién necesita menos del amor?” y admitamos que ambos sexos lo necesitamos (y nos necesitamos) de la misma manera.


miércoles, 1 de julio de 2009

Top 20 (frases)



1-La seducción no está en la belleza física, está en los gestos. Porque no depende del color de sus ojos, sino de cómo te mire con ellos.

2-Te das cuenta que estás enamorado cuando seguís intentando conquistar a tu amada, aunque esta ya sea tu pareja.

3-Uno se enamora solo y solo tiene que desenamorarse.

4-El amor es la sorpresa que genera saber que esa persona tiene lo que necesitas, pero que nunca lo hubieras sabido, si no la hubieras conocido.

5-Tenemos que aprender que en la vida no podemos vivir de buenos recuerdos, debemos vivir en busca de ellos.

6-No hay que darle una nueva chance a una persona, hay que darle una nueva chance al amor.

7-Las mujeres pierden tanto tiempo en no ser feas, que se olvidan lo hermosas que son.

8-La persona que no puede estar sola, no elige enamorarse, elige no estar sola.

9-Nos enamoramos de la persona que logra opacar su arma de seducción con su persona.

10-Los hombres sufren de amor sólo cuando realmente están enamorados, cuando se trata de esa mujer que vale la pena. Las mujeres, en cambio, sufren de amor por el hombre que vale la pena y por el que no, también.


11-Recién lograrás terminar esa historia en tu cabeza, cuando al tener contacto con ella, te nazca de corazón desearle lo mejor, sabiendo que lo mejor para ella…no sos vos.

12-Las parejas pueden ser infieles y perdonarse, pero los enamorados nunca. Pero no porque no sepan perdonar, sino porque no existe el concepto de infidelidad para ellos

13-El beso más difícil de dar no es el primero, sino el último.

14-El concepto de lo que consideramos amor se renueva con cada nuevo amor.

15-Todas las historias de amor tienen fecha de vencimiento porque la vida misma lo tiene. Todas tienen que ser vividas con la locura y la intensidad de creer que hoy puede ser ese último encuentro.

16-Sufrimos de amor por armar estrategias para el sexo opuesto, basándonos en la forma de pensar de nuestro sexo.

17-Yo sé que a todos nos gusta sentir que somos Romeo o Julieta en alguna historia de amor. Pero está en uno decidir si querer ser un personaje de una novela y vivir historias de amor imposible…o ser uno mismo y vivirlas de verdad.

18-Yo prefiero seguir sin saber todo sobre el amor, porque creo que esa es la última chance que tengo para que alguien me sorprenda y así volverme a enamorar.

19-El amor no tiene la culpa de que le hagan mala publicidad.

20-Cuantas menos palabras utilicemos para explicarle a alguien porque lo queremos, más verdadero será nuestro sentimiento.

viernes, 19 de junio de 2009

Ventanas

Cuando conocemos a una persona, y nos termina gustando esa misma noche o reunión, es porque una característica suya nos llamó la atención.

Quizás esa característica sea su belleza, su elegancia, su profesión, su inteligencia, su logro económico, su humor, su madurez, su ternura, su simpleza, su locura, su creatividad y muchas más.

Es esa la característica, que tomamos y que transformamos en arma de seducción, la que nos hace querer acercarnos a esa persona para seducirla.



Todas las personas que lograron entrar a nuestra vida amorosa lo hicieron por alguna ventana de seducción. Algunas entraron por la ventana de la belleza, otras por la ventana de la inteligencia y así.

Lo difícil no es que logren entran, si no que logren quedarse.

Logran quedarse las personas que demuestran que son más que esa característica de seducción por la cual entraron.

Cuando “La mina más linda del boliche” deja de ser eso y logra ser Cristina, se quedó. Cuando “El mejor guitarrista” deja de ser eso y logra ser Eduardo, también logró quedarse.


Nos enamoramos de la persona que logra opacar su arma de seducción con su persona.

Foto: Luis Médici
 

jueves, 18 de junio de 2009

A veces prefiero saber menos

Vivimos quejamos de que no logramos entender al amor. De que en vez de que cada vez sepamos más, cada vez terminamos sabiendo menos.
Muchos se desviven por descífralo, porque creen que de esa manera, no sufrirán más desamores.
Tal vez tengan razón, pero yo prefiero seguir sin saber todo sobre el amor, porque creo que esa es la última chance que tengo para que alguien me sorprenda y así volverme a enamorar.


Luis Médici

Foto: Luis Médici

miércoles, 10 de junio de 2009

Convivencia

¿Cuánto de verdad y cuánto de “creer que es verdad” hay en el amor?


El amor es como un gran caldo donde la realidad, la verdad, la mentira y la fantasía se entrelazan para darle el sabor ideal al enamoramiento.

Todos sabemos que hay mucho de ideales, fantasías, cuentos de Disney, doncellas y príncipes azules en el amor. Y al mismo tiempo hay realidad, hay un sentimiento verdadero y hermoso que nos traspasa más que cualquier cosa en este mundo. Ambos conviven y ambos son necesarios para sentirse enamorado. Por momentos gobierna uno y por momentos el otro.
El tema es saber en que situaciones debe dominar cada uno, y lo más importante, tratar que no se mezclen.

Por ejemplo:

Si tu pareja, a la cual queres mucho pero se conocen hace poco, te dice cosas como: “Tendría 45 hijos con vos” o “Yo me caso mañana con vos” Uno no se asusta porque sabe que es una fantasía o ficción parte del enamoramiento. Pero si tu pareja te dice “Mataría por vos” y luego sale en crónica porque mato a 5 personas al grito de “¡Los mate por vos Romina!”…preocupate, porque la fantasía se torno en realidad. Se confundió la parte real del amor con la de fantasía.

O también puede ser al revés, una situación donde no aceptemos la parte real y la transformamos en una de fantasía. Por ejemplo cuando nuestro amor ya no es más correspondido y preferimos auto engañarnos y creer que esas excusas de porque no puede vernos son reales. Y lo más triste es que lo hacemos para seguir sintiendo que estamos enamorados. Porque estar enamorado nos hace sentir bien.
Muchas veces preferimos cambiar el botón a fantasía cuando la realidad nos duele. Sin darnos mucha cuenta, claro.



Es importante saber que el amor es ambas cosas. Que no es solo fantasía, donde el amor es para toda la vida y donde solo hay una persona para cada uno. Y tampoco creer que es solo realidad donde importa el dinero, la belleza, la cultura, el que dirán y donde todo tiene sentido y esta perfectamente armado y pensado.


El amor es realidad y es fantasía. Pero la fantasía no puede ser nunca la realidad, ni la realidad la fantasía. Ambas están, conviven, pero no se tienen que mezclar.


jueves, 28 de mayo de 2009

Blah, blah, blah

En el amor las palabras no sirven de nada sin el sentimiento que las avale.

Siempre sabemos quien nos quiere de verdad y quien no, por más cosas lindas nos diga. Y a su vez sabemos a quien queremos de verdad y a quien no, por más cosas lindas le digamos.
Pero claro, otra cosa muy diferente es querer verlo o no.

¿Cuántas veces nos quedamos con un “Pero si me dijo que me quería” y al final no nos quería?
¿Y cuántas veces dijimos “yo también te quiero”, cuando en verdad no sentíamos lo mismo?

Lo más difícil es afrontar las situaciones en donde sabemos que las palabras que nos dicen no son acompañadas por los sentimientos que describen.
Saber que nuestra pareja ya no nos quiere por más que “Te quiero” o “Te extraño” sigan saliendo de su boca puede parecer algo difícil, pero no lo es. Siempre lo sabemos, solo es cuestión de querer afrontarlo. Y es ahí cuando tenemos que tomar cartas en el asunto.
Entiendo que es feo tener que cortar una relación cuando es uno el que quiere seguir. Pero el amor poco tiene que ver con palabras.



Son las palabras las que nos permiten mentir y no los sentimientos.

Cuantas menos palabras utilicemos para explicarle a alguien porque lo queremos, más verdadero será nuestro sentimiento.

Aprendamos a escuchar más lo que sentimos por el otro y lo que el otro siente hacia nosotros. Y descubriremos que la mayoría de los “Te quiero” son los que se sienten y no los que se dicen.


lunes, 18 de mayo de 2009

Somos casualidad

El enamoramiento nace de una circunstancia casual que une a dos personas.

De una situación especial que hace que a una persona la empieces a ver con otros ojos. Una persona que quizás nunca te hubiese llamado la atención para algo más, pero de golpe, se destacó del resto. Y no por que cumpla con tu “target”, sino porque con esa persona viviste de casualidad una circunstancia especial que los llevó a conocerse.

Quizá en una fiesta fichaste toda la noche a una persona, pero al no aparecer una circunstancia natural para intimar, no pasó nada. Luego te volviste en taxi con una persona que no fichaste, porque justo vivían cerca, y el viaje les regaló esa circunstancia especial en la cual se conocieron.

En algún sentido buscamos que la vida, las circunstancias y las casualidades, nos digan quien es para nosotros y quien no, haciéndonos intimar con ciertas personas y con otras no, por mucho que nos puedan gustar algunas. Muchos ven esto como el destino, otros no.


Más allá de esto, necesitamos de una situación o señal que nos dé la sensación de que es algo especial, diferente, fuera de lo común. Porque de esa manera la persona también se volverá alguien especial, diferente y fuera de lo común. Eso nos hace creer que es para nosotros y así querer conocerla. Igual no sabemos si va a funcionar o no, solo sabemos que lo tenemos que intentar por causa de esa circunstancia.

El amor no nace de dos personas porque son tal para cual (no existe), sino de una circunstancia que las unió.

Son las circunstancias las que nos convencen de querer ver a esas personas con otros ojos y no las personas en sí.

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