Hay una maldición gitana que reza así: “Ojalá te enamores...”
Hay culturas que ven al enamoramiento como una desgracia.
Cuando quieren insultar a alguien y desearle el peor de los males le gritan: “Ojalá te enamores” y le echan la peor de las maldiciones.
Razones tienen para ver al enamoramiento como tal cosa, porque la mayoría de las veces no es correspondido, haciéndonos sufrir demasiado. Y también porque existe la posibilidad de que uno pueda enamorarse de cualquiera, hasta de una persona psicópata que nos maltrate.
A esas desgracias se refieren los gitanos, cuando le echan una maldición a alguien, deseándole que se enamore.
Y de verdad algo de razón tienen. Es tan grato, como peligroso, enamorarse.
Todos sufrimos alguna vez de esta maldición gitana, pero sin la necesidad de que alguien que nos la haya echado. ¿Quién no se enamoro de un amor no correspondido?
Todos nos hicimos la famosa pregunta “¿Cómo hago para desenamorarme de esa persona que no me corresponde?”, “¿Cómo hago para olvidarme de ella o de él?”
Y creo que lamentablemente la única manera que tenemos para desenamorarnos de una persona, es habiendo salido con ella. Porque solo esa intimidad de a dos, que se logra en la pareja, es la única manera que tenemos de poder conocer a alguien, a tal punto, que exista la posibilidad de enamóranos cada vez más, como de desenamorarnos por completo.
Hay culturas que ven al enamoramiento como una desgracia.
Cuando quieren insultar a alguien y desearle el peor de los males le gritan: “Ojalá te enamores” y le echan la peor de las maldiciones.
Razones tienen para ver al enamoramiento como tal cosa, porque la mayoría de las veces no es correspondido, haciéndonos sufrir demasiado. Y también porque existe la posibilidad de que uno pueda enamorarse de cualquiera, hasta de una persona psicópata que nos maltrate.
A esas desgracias se refieren los gitanos, cuando le echan una maldición a alguien, deseándole que se enamore.
Y de verdad algo de razón tienen. Es tan grato, como peligroso, enamorarse.
Todos sufrimos alguna vez de esta maldición gitana, pero sin la necesidad de que alguien que nos la haya echado. ¿Quién no se enamoro de un amor no correspondido?
Todos nos hicimos la famosa pregunta “¿Cómo hago para desenamorarme de esa persona que no me corresponde?”, “¿Cómo hago para olvidarme de ella o de él?”
Y creo que lamentablemente la única manera que tenemos para desenamorarnos de una persona, es habiendo salido con ella. Porque solo esa intimidad de a dos, que se logra en la pareja, es la única manera que tenemos de poder conocer a alguien, a tal punto, que exista la posibilidad de enamóranos cada vez más, como de desenamorarnos por completo.
Nos enamoramos de una imagen de una persona, de un deseo, de una hermosa ilusión, de una necesidad personal. Pero solo estando en pareja podremos descubrir, cuanto de verdad, y cuanto de ilusión, tenía nuestro enamoramiento inicial.
Si nunca logramos formar pareja con esa persona, siempre seguimos enamoramos de ella en algún punto. Porque por más que nos engañemos diciendo que en verdad no era para nosotros o que realmente entendamos que simplemente no se dio, igual seguiremos estando enamorados de ella, porque estará sin concretar esa ilusión.
Y además no podemos desenamorarnos por el solo hecho de que no sea correspondido. Eso quisiéramos todos, pero a ese proyecto de ley, cupido ni lo ojeó todavía.
Por eso si realmente queremos desenamorarnos de alguien, tenemos que lograr salir con esa persona. Así conoceremos realmente lo que sería esa relación. Y tendremos la única chance de que la mayoría de las cosas que vayamos conociendo no nos cierren, y solo así poder irnos desencantando, solo así nos irnos desenamorando.
Porque nos podemos enamoramos de la persona que todavía no conocemos, pero solo nos podemos desenamorar de la que ya conocemos.
Y si no logramos salir con nuestra enamorada/o, si no logramos conocerla en intimidad, entonces seguiremos enamorados. Por eso la verdadera solución ante el amor no correspondido, no es la de olvidar a esa persona (cosa imposibles si las hay) sino algo más fácil, convivir con ese enamoramiento. Buscar la manera de ubicar ese enamoramiento en nuestra cabeza, en algún lugar que sirva y que no bloquee a los demás espacios de nuestra vida, incluyendo al del amor.
