jueves, 10 de julio de 2008

Mapa de amor: ¿Qué es lo que tienen en común las personas que nos atraen?

Hay dos clases de personas a las cuales queremos acercarnos con intenciones de cortejo: Las que nos gustan (Ya sea por su belleza, encanto. Las que responden a nuestro entupido “target”) y las que simplemente nos atraen, sin saber bien por que.

Estas personas que nos atraen son las que no podemos catalogarlas como feas o lindas, interesantes o no. Tampoco podemos definir bien que le vimos, ni porque nos atrae tanto. Es como un gran misterio. Simplemente nos atraen, simplemente creemos que es para nosotros.

Según los sexólogos nuestra elección se basa en un “mapa de amor” que construimos hasta los 8 años. En esa etapa definimos a nuestro amante idealizado según lo que recolectamos de ver a nuestros padres como pareja, de los roles que cumplía cada uno, de que manera se demostraban afecto entre ellos y hacia nosotros, sus permanencias y sus ausencias. También influyen las amistades, las vivencias y las experiencias que tuvieran relación directa con nuestra sexualidad hasta esa edad.

Todo eso arma un “mapa de amor”.

Y es el “mapa de amor” el que define, no solo a persona “ideal” para nosotros, sino también que roll debe cumplir y que roll debemos cumplir nosotros como pareja (todo de manera inconsciente, obviamente). Define lo que necesitamos del otro. Define nuestro propio concepto de lo que es el amor, la pareja y la seducción. Eso responde a la pregunta “¿Qué le vio a ese?” Quizás simplemente respondió a su “mapa de amor”.

¿Pero hasta que punto esta persona, que la definió nuestra infancia, nuestros padres y nuestras vivencias, es realmente nuestro verdadero amor?

Ese mapa define a la persona que CREEMOS que es para nosotros, pero eso no significa siempre que sea la mejor opción.

¿Nunca sintieron que personas a las que elegimos tienen alguna característica similar, que no se ve simple vista, y que siempre nos damos cuenta tarde?

Cuanta gente sufre por elegir mal a sus parejas o siente que comente siempre los mismos erros de elegir a los que la hacen sufrir. Quizás sus “mapas de amor” se definieron en busca de cumplir ese roll como pareja, de “creer” que esa persona con tales características (que le hacen sufrir) tiene que ser si o si para ella. Casi como una obsesión y no una elección.
Y no siempre tiene que ser así.

No dejemos que el “mapa de amor” elija ciego por nosotros. No digo evitarlo, porque es imposible, solo digo tenerlo en cuenta para saber hasta donde dejarlo influir en nuestra elección, sabiendo diferenciar las aspectos buenos y malos de nuestros “mapa de amor”. Y de esa manera estaremos más cerca en poder elegir lo que es mejor para nosotros.

Este “mapa del amor” como un mapa del tesoro, nos seduce, queremos seguirlo y encontrar el tesoro. Pero casi nunca esta donde dice estar. La mayoría de los mapas del tesoro se hicieron para distraer a los buscadores del verdadero lugar.

Pero el tesoro no se busca, se encuentra…como el amor.

jueves, 3 de julio de 2008

El transporte público no ayuda a formar parejas

Todos nos hemos enamorado en el transcurso del tiempo entre estaciones de subte, paradas de colectivo o semáforos que dejan de ser un color para ser otro. Si, historias de amor de algunos pocos minutos quizás, pero que bien valen la pena cada uno de ellos.

Es nuestro enamoramiento diario, quizás parte de una distracción para pasar más rápido el viaje. O quizás no, porque es imposible no subir al subte, colectivo o caminar por la calle y no encontrar a una persona que nos guste. Una persona que no podamos evitar mirar y que hagamos lo imposible para que no se de cuenta.

Lo peor es cuando nos descubren. O lo mejor, porque significa que esa persona también nos mira. Y ahí empieza la historia: miraba va, mirada viene, mirada va, mirada viene. Miradas. Ese es el único dialogo que permite el transporte publico (y no es poco).

Pero otra vez la cultura y la sociedad nos ponen trabas. Ahora no solo nos dicen de quien nos tenemos que enamorar, sino que también nos dicen donde. ¿Hay lugares que son “aptos” para la seducción, o “levante”, y lugares que no lo son? Si a una chica se le acerca un extraño en la calle y le pregunta el nombre, es prácticamente un violador. Pero si el mismo extraño se lo pregunta en un boliche, ella le contesta. Interesante.

Por lo general es muy difícil acercarse y generar una charla en un transporte público o en la calle, sin que ella te rocíe los ojos con gas pimienta o se corra pensando que le vas a robar la cartera. Es una posibilidad de gran porcentaje. Y también entiendo que el 60 a las 17hs. o el subte en la estación Pichincha de la línea E, no son los lugares más aptos para el romanticismo. ¿Pero sí lo es un boliche?

¿Cuántas parejas no se formar por el hecho de encontrarse en un transporte público y no en una fiesta?

¿Cuántas veces quisimos hacer algún movimiento, pero la vergüenza pública nos robo la oportunidad de conocer a alguien?

martes, 24 de junio de 2008

Las relaciones se definen por sí solas.

Tenemos esa maldita manía de definir todo. No permitimos que nada fluya y se identifique por si solo. A todo le ponemos un nombre, una definición y una clasificación. Cuanto antes, mejor. Esa necesidad de sentir que tenemos el control sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre las relaciones entre nosotros.

Esa necesidad de amoldar todo a nuestras necesidades y no a nuestra realidad.

Buscar definir una relación desde el principio, no solo es forzar una relación, sino que también es forzarnos a nosotros mismos y al otro, a cumplir un rol determinado. Por lo tanto dejamos, ya desde el principio, de ser nosotros mismos.

No ocupemos el tiempo en querer definir si es “mi chico/a”, “mi novio/a”, “mi amigo/a”. Porque lo mas difícil no es encontrar pareja, sino encontrar gente que valga la pena. Por eso, si encontramos a alguien que realmente valga la pena (con lo que cuesta) ocupemos mejor el tiempo en salidas divertidas con esa persona y en disfrutar de su compañía al máximo.

Además las etiquetas no existen. Las relaciones son únicas e irrepetibles. Es ridículo y sin sentido, querer catalogarlas. Aparte como si hubiera 3 o 4 maneas de relacionarse.

Luego la relación se definirá sola e ira donde tenga que ir.

Pero lo mejor es que la llevarán entre los dos siendo realmente ellos. Sin forzar nada ni a nadie. Y así la relación encontrara su verdadera “etiqueta”. Y sea cual sea, será la mejor manera de relacionarse entre los dos, la mejor manera de poder disfrutarse y la mejor manera de estar juntos.



Y eso es lo que importa.

viernes, 20 de junio de 2008

Impulsos Nerviosos

Dolor de panza, ansiedad y sin ganas de comer. Te bañas y te lavas los dientes un poco más minuciosamente que lo normal. Te descubrís granos y puntos negros que nunca habías visto antes. Elegís medias y ropa interior como si fueras a modelarla. Cuando en un día normal te pones cualquier ropa interior con dibujitos y medias con agujeros. Te cambias de ropa como 7 veces. Y por primera vez te preocupa que algo combine.

Miras el reloj como veces al espejo. No queres llegar tarde, pero el tiempo nunca nos da una mano cuando lo necesitamos.
Calculas todo para llegar a tiempo, pero siempre llegas tarde o la otra persona te hace esperar. Todo medio de transporte, TODO, tarda mucho mas que otras veces. El transito es peor que otras noches. Y sentís que no llegas más.

¿Cuánto esperar en una esquina? ¿15, 30, 40 minutos? ¿Una hora?
Y recién pasaron 2 minutos, pero ya estas pensando hasta cuanto vas a esperar.

Miras a cada una de todas las personas que pasan por delante, detrás y costados tuyos.
Y por más que te haces él que estas esperando “tranquilo”, seguís buscando y mirando. Y chequeas la hora cada 4 minutos, ni más ni menos.
Mientras vas pensando ¿De qué le hablo para romper el hielo? ¿Qué le digo? ¿Le digo que espere 30 minutos o que recién llegue?

Llega y esta a punto de cruzar la calle hacia vos. ¿La miro mientras cruza? (con sonrisa entupida y con gestos de querer decir algo pero no hay nada que decir) ¿O me hago el distraído? (Y actúo como que me sorprende con su llegada)

Nervios.

¿Pero qué sería una cita sin los nervios previos?

¿Cuánto te puede llegar a gustar una persona que no te causa nervios verla?


Es la señal de que vale la pena.

Porque no hay otra manera de ganar y de ser feliz, que no sea arriesgándose a sufrir.

Puede terminar bien o mal. Pero así y todo, haber valido la pena.
Y no solo hay que arriesgarse a ser feliz. Tiene mas merito quizás el arriesgarse a poder llegar a sufrir por alguien.

En definitiva la vida es vivir arriesgándose a ser feliz.


O así tendría que ser...sin rendirnos y sin que nos convenzan de lo contrario.

miércoles, 4 de junio de 2008

Es un segundo, un pensamiento… un sedante.

El stress de la vida laboral y estudiantil.
Esas discusiones con gente que no valen la pena, y que encima, nos quitan fuerzas.
Ese teléfono descompuesto con la vida misma, que parece no arreglarse nunca.
Esas preocupaciones por un mañana apocalíptico en este mundo.
Esa pelea constante con uno mismo.

Son esos los momentos en el día en los cuales queremos escaparnos y que el tiempo se detenga.

Y es ahí cuando justo antes de explotar, utilizamos nuestra mejor estrategia para escapar: Pensar en ella o en él.

Es como una inyección de placer.

Y todo vuelve a tener sentido nuevamente.

No solo es lindo tener a alguien en quien pensar para escapar cuando la realidad nos presiona, sino también saber que seguramente alguien esta pensando en vos ahora. Y vos ni sabias.



martes, 3 de junio de 2008

"Todo color de verde"

Para muchos el enamoramiento dura los primeros meses (como si tuviera un tiempo determinado) y lo definen como “cuando todo es color de rosa” (Algo genial para averiguar ¿De dónde salió eso? ¿Por qué el rosa y no el azul?)

Volviendo al tema. Si el enamoramiento o “todo color de rosas” dura un tiempo, es porque algo lo interrumpe. Y ese algo son las diferencias.
Cuando te gusta alguien instantáneamente te imaginas con esa persona haciendo cosas geniales y lindas. Te lo imaginas diciendo lo que a vos te gustaría escuchar en una pareja para vos y demás (ver posteo del 11/3/08). Pero no te imaginas peleando con esa persona o discutiendo diferencias.
No conoces a alguien, te gusta y pensas: “ayyy que lindo seria discutir con él/ella”. No, todo es “color de rosas”. Hasta que aparecen las primeras diferencias, y ahí como que termina la etapa enamoramiento y empieza otra etapa. Nose, le ponemos otro color. ¿Verde? Bueno, etapa “todo color de verde”.
Las relaciones son muy fáciles (cómodas) desde el punto de vista de similitudes y esas “cosas” que tanto te gustan de tu pareja. Por eso esta etapa “todo color de verde” es muy importante, porque la relación empieza a tomar verdadera forma a partir las diferencias.


Las diferencias hacen real a tu pareja y a la relación.

El amor es el diplomático que logra tratados de paz entre nuestras diferencias, evitando así que nos demos cuenta de que en verdad somos dos, y no uno.
Y es el mismo que logra que extrañes esas diferencias, que tantos dolores de cabeza te trajo, cuando él/ella no esta.

El amor también es elegir a quien vale la pena soportar. Porque dentro de todas las cosas lindas, siempre seremos dos personas totalmente diferentes.


El amor no es llevarse bien con alguien, el amor es querer soportar a alguien.
Solo él nos convence de realizar semejante tarea. Y eso es genial.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Sin Instrucciones


Hay un amor que nunca se olvida. Pero no porque haya sido el mejor, sino por haber sido el primero.

Todos nos acordamos de esa persona de la cual hablo. De la edad que tenías, de lugares y de momentos compartidos.

Fue esa historia la cual podemos recordar entera, con los más mínimos detalles, a pesar de los años.
En esa historia nos tiramos de cabeza a la pileta con todos nuestros sentimientos, entregándonos por completo a algo nuevo. Y eso estaba excelente, porque ibas descubriendo este juego de amar con esa persona especial (pero no lo sabias)
Los primeros besos, las primeras salidas en pareja, los primeros “te quiero”, los primeros “te amo”, las primeras tomadas de mano, los primeros sentimientos, las primeras sensaciones, las primeras miradas, las primeras cartas, los primeros llamados, los primeros detalles del amor.
Todo era nuevo. Todo. Y eso hizo que lo vivamos con más intensidad y emoción. Si había algo bueno, sentías mariposas en la panza y si había algo malo, era el peor dolor del mundo.

Nos queda tan marcado que es increíble. Creo que nos acordamos más cosas de ese primer amor, que del último o del ante último. Esto de que sea todo nuevo y con tantas ganas de vivirlo, es lo que le dio el sello de memorable.

Pensar que lo único que sabíamos de estar en pareja era de las películas, la Tele o las parejas en la calle. Poco sabíamos, casi nada, va, de hecho no sabíamos nada de nada. Pero claro siempre nuestros amigos “sabían más” y nos aconsejaban. Esas primeras parejitas del colegio donde todo el mundo se metía. Era como tener la serie de TV en el curso.

Pero al mismo tiempo ese primer amor fue el que nos enseño que el amor no es tan fácil (y definitivamente, no es el de las películas)

Descubrimos los primeros celos, las primeras peleas, el primer corte del teléfono, el primer llanto, el primer dolor de panza, el primer insulto, las primeras diferencias, el primer “no me entendes”, el primer “no sos vos, soy yo” el primer “chau” y con él, el primer corte.
Y es el fin del mundo, de verdad crees que es el fin del mundo. Todo se vino abajo. Hablamos con 679 amigos para que nos aconsejen o hasta incluso con nuestros padres. Todo era un gran drama.
Después seguimos, sabemos que no va a ser la última relación pero ya no queremos saber más nada con esto. Hasta que se nos pasa y aprendemos.

Luego salimos con otras personas y aprendemos a no exponer tanto el corazón al principio, a cuidarnos un poco más.


Por eso creo que el primer amor es la persona con la cual jugamos por primera al juego del amor. Pero que al no traer instrucciones, aprendimos a jugar jugando.


(y seguimos aprendiendo a jugarlo)

lunes, 26 de mayo de 2008

“Un casting solo por burocracia”

Hay momentos en los que casi logran confundirme, y así llegar a pensar que el amor no es más que el encontrar a alguien para así poder forjar nuestra propia “historia de amor”, tan pensada y tan deseada.
Como el deseo egoísta de querer protagonizar una película, en cual nosotros escribimos el guión, sabemos como empieza, como se desarrollar y como termina. Pero tenemos un tiempo límite para filmarla. Entonces llevamos a cabo un mediocre casting para encontrar al co-protagonista. No importa bien quien, importa que ese lugar sea ocupado cuanto antes, para así poder empezar a filmar nuestra película.

Esas relaciones que se van forjando a medida que avanzan. Como “luchando” porque funcione. ¿Tiene que ser así, es normal?

Ok, el amor ideal no existe, eso lo sabemos.
¿Pero hasta que punto realmente?
¿Hasta cuanto uno tiene que tolerar cosas que no le gustan del otro, por vivir una historia?
¿Cuál es el límite para saber si la historia de amor vale la pena o no?
¿Uno tienen que realmente”pelear” o “luchar” día a día por generar una mejor relación?
¿No es más simple el amor?

Mucha gente le da mas importancia a querer vivir una historia de amor, que a la de encontrar a la persona ideal para vivirla.

Bueno, yo no quiero eso.
No se si existe o no existe el amor ideal, no se, pero no quiero conformarme.

No quiero vivir mas “historias de amor”…quiero vivir el amor.



Y si….es mas simple.

miércoles, 21 de mayo de 2008

La importancia de poder hablar de nada interesante

Una de las claves para saber si esa persona es para vos o no, es la de poder tener conversaciones que no hablen absolutamente de nada y de todo al mismo tiempo. Y que por sobre todas las cosas, no sean interesantes para terceros.
Cuando un amigo te pregunta:
”Che, ¿y de que hablaron toda la noche que los veía riendo sin parar?”
Y vos respondes: “nose…de nada, de todo…la verdad nose”
O le tratas de contar y te mira con cara de “¿de eso se reían?”
Genial. Ese es uno de los mejores indicios.
Sentir la comodidad de no tener que pensar: “¿De que podemos hablar?” mientras el silencio devora el tiempo del encuentro.
Poder sentir esa comodidad, esa complicidad en alguien, donde hasta los temas más irrelevantes, toman un papel de suma importancia y análisis.
Esto nació de al ver parejas y preguntarme de que estarán hablando. Seguramente de algo que yo no hablaría o no le daría importancia. Pero no porque yo tuviera algo mejor de que hablar, sino porque en definitiva es una conversación de dos, y solo ellos dos pueden descifrar ese código. Y menos mal que así es.
Un código de dos.
Encontrar alguien con quien puedas hablar de que porque ponemos la lechuga y el tomate arriba de la hamburguesa y no debajo. Y analizarlo como si fuera un tema importantísimo. Y de verdad se transforma en un tema importante, donde te dan ganas opinar, discutir y armar teorías. Claro, si la persona no te gusta, decís “¿me esta hablado de lechuga y hamburguesas”? Pero como te encanta, todo tema es interesante discutirlo con el/ella. Bueno, eso es un buen indicio.

El amor es la sal de la vida, le da gusto a todo. Sino, hablaríamos de cosas importantes solamente.

martes, 20 de mayo de 2008

Quiero un pico...de felicidad.

Que difícil responder a la pregunta de “¿Sos feliz?”

No porque no lo sea, sino porque la felicidad no es un estado de ánimo que se extienda a lo largo de un periodo, son picos.

La felicidad es la reacción a un acontecimiento que te hace sentir feliz. Y dura solo eso, algunos segundos, un momento. Casi como si fuera una sensación mas que un sentimiento. O no.

Pero que lindo es sentir ese acontecimiento o sensación de ser feliz.

Cuando estas tranquilo haciendo cualquier cosa y de repente escuchas ese tema, o te sorprende alguna buena noticia, o te acordas de algo, o por ninguna razón en especial y ves como, por arte de magia, entra un escalofrió en tu pecho y de repente sos feliz, así de simple y así de rápido. Y todo, pero todo esta bien. Todo funciona, no hay ningún problema.

Pero claro, termina mucho antes de lo que quisiéramos, apenas 2 o 3 segundos y va cayendo gradualmente. Es solo un pico.

La persona feliz es la que en este momento esta recolectando más acontecimientos de felicidad que otra. Seguramente por estar haciendo cosas y juntándose con personas que lo ayudan a compartir y generar esos picos.

Por eso uno nunca podrás ser feliz solo por tus logros personales. Uno necesita de los demás para ser feliz.

-Ya sea por tener con quien compartir tu felicidad:

Si un jugador de fútbol hace un gol al último minuto en un clásico, no es feliz por el gol en si, es feliz por causarle felicidad a millones de personas y a sus compañeros de equipo. Si ese jugador convirtiera ese mismo gol, pero en un estadio completamente vació y este solo él, no creo que lo festeje con tanta euforia, porque no tendría con quien.

-O ya sea porque te la generan otros:

Aquel gracias de ese chico al cual le devolviste la pelota, o la sonrisa de la abuela tras un simple beso en la mejilla, o esa mirada cómplice de un amigo que te hace saber que no estas solo, o ese abrazo tan fuerte donde no existen palabras para describirlo, o ese “Te quiero” sincero o la felicidad de esa persona que quiere compartirla con vos.
Ahí recolectamos felicidad también. (Y más).


La felicidad propia existirá, siempre y cuando exista la de los que queremos.


No se puede ser feliz entre infelices. Por eso generemos felicidad en otros para ser felices nosotros.


...Quizás entonces los picos (besos) son los verdaderos picos de felicidad. Duran lo mismo, tan solo unos segundos, y generan esa sensación de felicidad de una manera rápida y simple…
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