Es interesante que se utilice el termino “príncipe azul” para hacer referencia al hombre ideal, o al verdadero amor, dentro del mundo femenino. Pero ¿Por qué príncipe y no otra cosa? ¿Dónde nace ese concepto?
Eso me dejó pensando…
Que el término sea príncipe, me remonta a la época en donde existían los príncipes, o sea la edad media. Por eso nos tenemos que remontar a esos años para saber donde nace este concepto.
En la edad media la gente vivía dentro de un sistema feudal, y su sociedad se dividía en tres grandes grupos: La nobleza, el clero y el pueblo.
Los únicos que tenía poder, dinero y una “buena vida” eran los dos primeros grupos. Aunque también eran los menos. En la mayoría de los casos solo el 3% de toda la población. Los demás (o sea el 97% de la población) era el pueblo, la mayoría campesinos pobres.
Las tierras que trabajaban los campesinos no eran de ellos, eran todas del rey. Y tenían que pagar un impuesto para poder trabajarlas, tener cierta libertad y protección.
En esa época si nacías campesino pobre, morías campesino pobre. Lograr un mejor nivel de vida era casi imposible. Casi, porque existía una sola manera…
Para llegar a pertenecer a la aristocracia tenías dos caminos: Poseer tierras o poseer sangre azul.
Si nacías en una familia noble con tierras, heredabas las tierras y no había ningún problema. Pero si nacías en una familia de campesinos pobres sin tierra, la única manera de llegar a la “buena vida” era casándote con alguien de la nobleza y poseer la sangre azul.
Este era el gran sueño de toda joven campesina pobre. Y, obviamente, de toda su familia.
Aquí nace para mí, el concepto de “mi príncipe azul”.
Obviamente el concepto fue cambiando y todos sabemos que hoy está más relacionado con encontrar al amor verdadero y no tanto con “salvarse” en una época feudal.
Hoy cualquiera puede progresar en su vida, haya nacido donde haya nacido, gracias al trabajo y al estudio. Pertenezcas a la religión, etnia o sexo que pertenezcas.
Por eso el concepto de “príncipe azul” quedó relacionado con encontrar al amor verdadero, más que con heredar un apellido, una pila de dinero o tierras.
Sin embargo algo de esa idea queda, porque la mayoría de historias clásicas de amor son de príncipes y niñas pobres. Nada de un príncipe y otra princesa. O en el clásico de las telenovelas, donde el hombre rico y buen mozo, se termina enamorando de la mujer simple, humilde y pobre. O la familia tratando de que la hija bonita se case con el millonario para que se salven todos, auque ella prefiera al pobre.
Este concepto de amor y recursos sigue en pie. Y aquí nace otro punto muy interesante.
Que el hombre tenga recursos, o sea capaz de generarlos, seduce notablemente a la mujer. Obviamente las mujeres se enamoran de su persona y su inteligencia. Pero la idea de que tenga, o pueda generar recursos, es un gran arma de seducción para ellas.
Por eso es el “príncipe azul” y no el “verdulero azul”.
Esto de príncipes, caballeros o galanes son personajes que se fueron creando para el mundo del amor. Quizás para vender libros, películas de Disney o telenovelas mexicanas.
Quizás poco o nada tengan que ver con el amor verdadero que a cada uno vive en sus vidas. Pero la idea de este posta es saber donde nacen y a que se refieren.
Igual, cuando nos enamoramos ¿Quién dice que no nos ganamos la lotería igual?