sábado, 16 de enero de 2010

El amor según Bronzino



La obra no tiene titulo pero se la conoce como “Alegoría del triunfo de Venus” o “Alegoría del amor”. Fue realizada por el artista italiano Angelo Bronzino, pintor oficial de los Médicis, a mediados del Siglo XVI, como regalo de Cosme I de Médicis para el rey de Francia.

Este cuadro representa al amor con todas sus facetas. Desde los placeres que ocasiona hasta las males que acarrea. Cada una de estas facetas están representadas por diferentes personajes que adornan la escena.
No hay una interpretación oficial sobre este cuadro. Existen tantas interpretaciones como años que nos separan de su creación. Esta es la mía.

Como personajes principales se encuentran Cupido (Eros) y Psique, aunque algunos dicen que es Venus.
Según la mitología, Psique era la menor y más hermosa de tres hermanas. Venus (Afrodita), celosa de su belleza, envió a su hijo Cupido (Eros), para que le lanzara una flecha de oro oxidado, que la haría enamorarse del hombre más horrible y malo. Sin embargo, Eros se enamoró de ella y se la llevó volando hasta su palacio. (imagen)
En la escena se ve como Cupido, sobre un cojín rojo (color que representa a la pasión, acción, agresividad y al peligro), se entrega completamente a ella besándola y acariciándole un pecho, mientras ella sostiene la flecha oxidada con su mano derecha y una manzana dorada en la izquierda.
Ambos representan al amor en sí. El enamoramiento. La rebeldía de enamorarse a pesar de lo que digan o piensen los demás.

A la derecha de ellos se encuentra un niño que va corriendo hacia ellos con un manojo de rosas en sus manos con la actitud de arrojárselos. Posee también una pulsera de cascabeles en el tobillo y una sonrisa gigante.
Este niño representa la felicidad, el placer, la locura linda que les está por brindar el amor. Por eso su sonrisa y su pulsera de cascabel haciendo ruido al llegar. También representa la manera en que llega el amor a nuestras vidas, como un golpe inesperado de felicidad pura. Y el pintor lo plasma brindándole esa actitud de querer arrojarles las rosas bruscamente, rápidamente y sin que se den cuanta. Una gran sorpresa.



Detrás del niño se encuentra una bella niña con un vestido verde, pero que por debajo del mismo, se esconde un cuerpo con escamas, cola de serpiente y garras.
En sus manos lleva un panal de miel y un aguijón escorpión.
Esta niña representa el engaño. Nos advierte que nos podemos enamorar de personas que pueden parecernos bellos seres al principio, pero que luego pueden terminar siendo verdaderos monstruos y destrozarnos el corazón.
Por eso en una mano tiene un panal de miel, con el cual nos seduce para acercarnos, y por el otro un aguijón de escorpión para clavárnoslo por la espalda.
Y algo muy llamativo es que es la única que aparece vestida, quizás porque tiene algo que esconder.


A la izquierda se encuentra un hombre con un gesto desgarrador amarrándose la cabeza y gritando de dolor.
Representa todo lo malo del amor. Como los celos, el amor no correspondido, la infidelidad, el extrañar, el abandono y demás.




Arriba a la izquierda aparece una mujer con un faltante de su cabeza. Representa la memoria. Dicen que el área que le falta en la cabeza es el área de la memoria.
Esta mujer nos alerta de que en algún momento vamos a querer olvidar a alguien y no vamos a poder.



Arriba a la derecha está el viejo señor tiempo con su reloj de arena en su espalda tratando de tapar a la memoria con un manto azul (el color de la confianza, reserva, armonía, afecto, amistad, fidelidad y amor). Una gran imagen: EL tiempo lo cura todo, el tiempo te hará olvidarte de esa persona. Y también puede representar lo malo del tiempo: La rutina y el desgaste en la pareja.



Cuando Venus nació, despertó los celos de todas las diosas, a causa de su gran belleza. Entre las más preocupadas se destacaban Hera (Juno)  y Atenea (Minerva). Esto iba a generar futuros conflictos entre los Dioses.
Eris, la Diosa de la Discordia, estaba enfurecida por no haber sido invitada al casamiento de Peleo y Tetis (donde asistieron todos los Dioses menos ella) y decidió armar una pelea entre sus invitados como venganza. Fue entonces cuando creó una manzana de oro a la que marcó con la leyenda: "Para la más hermosa". Luego, la tiró donde la pudieran ver las tres Diosas que se consideraban las más bonitas (Afrodita, Hera, Minerva). Cuando la vieron, cada una empezó a decir que era de ella. Se armó un gran pleito, que tuvo que intervenir Zeus proclamando: "Esto que lo resuelva Paris". El joven debería decidir quién era la más hermosa de las tres, y por lo tanto, dueña de la manzana dorada. Hermes (Mercurio) se encargó de buscar, encontrar y entregarle la manzana a Paris para su juicio.
Cuando lo vieron a Paris, las Diosas creyeron que iba a ser un hombre fácil de persuadir y deciden sobornarlo. Hera lo llamó aparte y le dijo: “Si me escoges a mí, te hago dueño de toda el Asia”. Atenea por su lado, le dijo: “Si me escoges a mí, te vuelvo un sabio y hago que ganes todas las batallas que tengas con los griegos”. Y Afrodita lo llevó a un rincón y le dijo: “Si me escoges a mí, te doy a la mujer más hermosa del mundo”.
Paris, sin pensarlo dos veces, optó por la propuesta de Afrodita y le entregó la Manzana de la Discordia.
Finalmente salió Paris a buscar a la mujer más bonita del mundo llegando a Esparta.  Tocó en la puerta del palacio de Menelao, que era el rey de allá, y esposo de Helena, precisamente, la mujer más bonita del mundo. Paris decide raptar a Helena, y así se inicia la guerra de Troya.

miércoles, 13 de enero de 2010

Extrañar

Hay varias maneras de extrañar.
Hay una cuando extrañas lindos momentos como esos partidos de fútbol que se armaban en las horas libres del secundario, o los lentos en los asaltos, o el Italpark o simplemente ser niño.
Pensar en ellos nos hace revivir esos lindos momentos vividos con una sonrisa a la cara. Eso es nostalgia. Porque sabes que no lo vas a tener más, pero está bien, porque lo viviste y así tiene que ser.

El tema es cuando extrañas a alguien que necesitas ahora. Cuando querés que esa persona no sea más nostalgia y pase a ser presente otra vez.

¿Porque esa persona tiene que ser nostalgia? ¿Quién lo decide? ¿Y ahora mismo?Te sentís estafado. Todavía no querés extrañarla, pensás que tendría que haber pasado mucho más tiempo para estar viviendo esto. Pero no. No podes disfrutarla más.


Se te cayó el helado por la mitad.


Pero quizás no se fue. Extrañar a alguien significa que está todavía de alguna manera, pero de la peor. Está en esa canción, en ese olor, en esa prenda de ropa, en esos lugares, en esa provincia, en esos sueños, en vos mismo.

Eso es extrañar, sentir que está… pero no está.

Pero el que extraña es porque en algún momento fue feliz. Nadie extraña, por más que duela, a una persona que no lo hizo feliz.

Así que por más que a veces duela, siempre es mejor extrañar y haber sido feliz.
Eso lo entiendo. El problema es que no te quiero revivir en recuerdos todavía. Todavía no. Porque cada vez se me hace más extraño no extrañarte.




lunes, 11 de enero de 2010

¿Disfrutar por separado?

Hay dos facetas del amor que todos disfrutamos, y que buscamos disfrutar, en cada relación. La de estar enamorados y la de que estén enamorados de nosotros.

Hay pocas cosas tan lindas de vivir en la vida como la de estar enamorado. Esa sensación de entrega absoluta y sincera. Las mariposas en la panza, los nervios al verla o extrañarla siempre, hasta cuando no lo amerita el tiempo que pasó desde la ultima vez que la viste.
Y también disfrutamos sentir que están enamorados de nosotros. Sentir que somos importantes para alguien, que somos la persona más linda del mundo para alguien, la más inteligente y la más graciosa. Sentir que alguien nos cuida, y sobre todo, que alguien nos quiere.

El problema es que creemos que siempre se disfruta de ambas facetas en cualquier historia de amor que tengamos. Y en verdad es menos probable de lo que nos gustaría.

El dilema nace en que es muy difícil, que a la persona de cual nos enamoramos, le pase lo mismo que a nosotros. No digo que nunca pase, digo que es muy difícil. Por eso la mayoría de los enamoramientos no son correspondidos. Es así.


Pero igual no significa que no se terminen formando parejas después de todo. Porque más allá de esto, en estas relaciones ambos terminan disfrutando del “amor”, o parte de él. La diferencia está en que cada uno disfruta una faceta por separado. O sea, uno disfruta de estar enamorado y el otro disfruta que lo estén de uno. Como dos fichas de puzzle, pero que en verdad no encajan.

Es tan difícil que dos personas se enamoren y que se amen al mismo nivel, que estas parejas son muy comunes. Quizás la gran mayoría sean así o quizás todas lo sean
Depende de cada relación en particular que faceta nos vaya a tocar disfrutar. O quizás también haya gente que lo elige concientemente.
Seguramente cada uno de nosotros tiene tendencia por alguna faceta. Está el que necesita sentirse enamorado, y no le importa que pueda no ser correspondido, y está el que necesita que se enamoren de uno, para sentir seguridad sentimental y luego recién poder “enamorarse”.
Y algo me dice que los hombres se inclinan más por la primera y las mujeres más por la segunda.

¿Cuántas veces estuvimos alejados del amor verdadero sin saberlo?

martes, 5 de enero de 2010

¿Hay gente que besa bien y gente que besa mal?

No creo que nos acordemos de cada uno de los besos que tuvimos en nuestra vida, pero seguro recordamos los mejores.

Imposible olvidarse de esos grandes y ricos besos. Y obviamente, de la persona responsable de los mismos.
La importancia que tienen los besos en una relación es tan importante, que la expectativa de “¿Cómo besará?” es tan grande como la del sexo.

Siempre imaginamos el primer beso con esa persona que nos gusta. Claro que en nuestra imaginación siempre es algo lindo, siempre besa bien, siempre tiene buen aliento y demás. Pero los besos malos también existen. Nos desilusionen de manera enorme porque son un motivo importante para que una persona te guste menos que antes.
Los malos besos se quedan en la memoria tanto como los muy buenos.

¿Entonces hay gente que besa bien y gente que besa mal?

Si seguimos con esta línea hay un problema: Todos creemos que besamos bien.

Por lo tanto para que se cumpla la hipótesis, algunos de los que creemos que besamos bien, en verdad besamos mal, pero no lo sabemos.
Entonces ¿Cómo sabemos si somos de los que besan bien, o de los que besan mal, si todos creemos que besamos bien?

Esto es muy gracioso porque siempre somos nosotros los que identificamos a los que besan mal. Nunca decimos “uh, la bese pésimo”. Cosa que sí pasa con el sexo. Con el sexo uno puede tener mejores noches que otras y darse cuenta de eso. Pero con los besos no, es como que siempre besamos igual de bien.


¿Entonces qué es besar bien y que es besar mal?

¿Es algo que se aprende?


Algo “aprendimos” de nuestro alrededor ya que antes de que diéramos nuestros primeros besos ya teníamos un concepto de lo que es besar. Ya sabíamos que teníamos que unir nuestros labios con los de la otra persona. Un concepto cultural que fuimos armando mediante la observación de este acto, ya sea en nuestros padres, parejas en las plazas o en películas de Hollywood. Luego solo quedaba llevarlo a la práctica mediante la imitación.
¿Si nunca hubiéramos visto un beso antes, hubiéramos querido besar en la boca a la persona que nos gusta?
En Rusia los hombres se besan en la boca como saludo formal fraternal y el beso de los esquimales es frotarse las narices. Quizás en Alaska el que mejor besa es el que mas rápido frota su nariz. Muy diferente a lo que consideramos acá un buen beso.
¿Entonces el que besa bien es el que pudo imitar mejor la manera de besar de su cultura?


¿Pero hay solo una manera de besar?

Seguramente no. Cada uno de nosotros posee un estilo propio.
Pero tampoco pueden ser tan diferentes entre si, porque si cada persona llegara a tener su propio concepto de lo que es besar, tendríamos infinidad de anécdotas sobre las sorpresas que nos llevaríamos besando gente nueva. Gente que nos mete la lengua en la nariz, o que nos sopla la boca mientras nos muerde un diente y cosas así.
Más o menos todos besamos con un cierto lineamiento. Este lineamiento seguramente nace de conceptos culturales.

Y al mismo tiempo nacimos con el instinto de besar y de que sea en la boca. Desde bebes, la etapa oral y hasta el resto de nuestras vidas, fiel información nos brinda la boca. Temperatura, textura, sabor y forma. Mucho más confiable que otras áreas del cuerpo, quizás por eso necesitamos besar. Porque sin lugar a dudar los besos nos brindan mucha información sobre la otra persona, y sobre nosotros mismos, porque en el beso es donde nos damos cuanta cuanto nos gusta de verdad.

Entonces:

1-Hay una sola manera de besar y es algo que todos vamos aprendiendo. Y los que mejor besan los que practicaron más, o los que tuvieron mayor facilidad de aprender. Y por eso es más fácil reconocer a quienes lo hacen bien y quienes mal.

2-No existe una manera de besar. Cada uno tiene su estilo. Todo depende si combinan o no ambos estilos. No hay buenos o malos besadores, sino buenos o malos besos.

3-Una combinación de las anteriores. No hay una manera establecida de besar, pero sí hay ciertas reglas a seguir para todos los besos.

4-Quizás no existan buenos y malos besadores, o buenos y malos besos. Quizás solo existan las ganas de querer besar a esa persona. Y que los besos más ricos sean los más deseados.



domingo, 27 de diciembre de 2009

"Me encanta verte hablar"

Creemos que la atracción física se basa en la belleza de los rasgos y en la estética corporal. Como si la belleza se pudiera comprobar con una simple foto o con una descripción geométrica sobre una persona.

Siempre cuando queremos ver si alguien nos puede llegar a gustar físicamente o no, pedimos una foto y creemos que ahí esta la respuesta, en una imagen fría y sin movimiento. Pero nos olvidamos que la belleza está en los gestos.

Los gestos son el lenguaje que le da vida y gracia a los rasgos. Y estos pueden terminar siendo más lindos de lo que son en una inerte foto.

Por algo una persona nos empieza a gustar de verdad cuando la empezamos a ver hablar, reír, mover sus pestañas, caminar, poner cara de sorpresa, de puchero, de picardía, de alegría, ver como se sonroja o ver como te escucha atentamente.

Por eso la gente siempre es más linda cuando se ríe.
La belleza estática es la un cuadro o foto artística. Y queremos trasladar esa clase de belleza a las personas. Pero la belleza humana no es estática, es dinámica y posee un lenguaje único, un lenguaje inquieto. La belleza humana está en el movimiento de la persona, está en su lenguaje corporal.

La gente se preocupa mucho por su apariencia física. Cree que la seducción descansa ahí, casi como si fuéramos fotos con patas.

Pero la seducción no está en la belleza física, esta en los gestos. Porque no depende de que ojos tenga, sino de cómo te mire con ellos.

viernes, 18 de diciembre de 2009

El final

Nos cuesta aceptar que el fin pueda ser una etapa posible en cualquier relación amorosa. Y creemos que es lo peor que le puede suceder a una historia de amor. ¿Pero es realmente lo peor que le puede pasar?

Que no haya durado para toda la vida, no significa que una relación no haya funcionado, al contrario, funcionó porque dos personas lograron enamorarse en algún momento y eso es un milagro.
El tema es aceptar que el amor dura lo que dura el amor, pero eso no significa que toda historia de amor que no termine en “hasta que la muerta nos separe” no haya funcionado. Toda historia que empezó bien y terminó bien, funcionó.

Lo peor que le puede pasar a una historia de amor, no es que termine, sino que se estire intentando seguir sin que haya más amor en una o ambas partes.



Las buenas películas, como las buenas canciones, terminan. Nos hacen felices y solo por eso, las volvemos a reproducir tantas veces como queramos.
Tal vez lo mismo queremos hacer con el amor. Cuando vemos que está por terminar queremos poner re-play para volver a vivirla, volver para atrás y de esa manera no llegar a la parte del final. Pero tenemos que entender que en el amor, como en la vida, no podemos vivir de buenos recuerdos, debemos vivir en busca de ellos.

Además el amor no es solo elegir la persona con quien valga la pena ser feliz, sino también la persona con la cual valga la pena sufrir. Porque si llega a pasar algo, si esa relación llega a su final, poder sentir que valió la pena.

Lo importante no es tratar de evitar el final en una historia de amor, sino llegar bien parados a ella. Siempre hay que dar lo mejor de uno mismo y jugarse por lo que uno siente, así cuando el final llegue, ya habremos hecho lo que teníamos que haber echo con toda historia de amor, vivirla intensamente.

Porque lo peor que le puede pasar a cualquier historia de amor, no es que termine, sino que no la hayan vivido.


martes, 15 de diciembre de 2009

Amor y especie

“En el caso de la especie humana, ya que las mujeres deben ser fértiles, ellas serán mejores objetos sexuales cuando tengan aspecto juvenil y maternal. Por ejemplo, cuanto más estrecha sea la cintura respecto a la cadera, más la preferirán los hombres y la valorarán como más atractiva, sana, y reproductivamente valiosa. También se puede suponer que las mujeres serían más selectivas en la selección de sus parejas, ya que tienen una inversión parental mayor en sus descendientes que los hombres y pueden producir pocos chicos en un lapso de tiempo limitado. Por tanto, las mujeres van a buscar hombres que se apeguen con recursos para protegerlas a ellas y sus hijos. En particular, eligiendo posibles parejas sexuales pondrán más atención a los atributos de status, dominación y agresividad, y seleccionarán a los que posean una mayor capacidad para obtener recursos.”


(Kenrick et al., 1994)


Es muy interesante leer estos artículos en donde se analiza al hombre desde su aspecto biológico, como una simple especie animal más. Porque más allá de haber logrado una cultura, sociedad, historia, tecnología y demás, es increíble notar, que a la hora de elegir pareja, el hombre sigue teniendo pautas similares el resto de los animales.

Hombres:

“...las mujeres deben ser fértiles, ellas serán mejores objetos sexuales cuando tengan aspecto juvenil y maternal. Por ejemplo, cuanto más estrecha sea la cintura respecto a la cadera, más la preferirán los hombres y la valorarán como más atractiva, sana, y reproductivamente valiosa.”


Todos sabemos que el arma principal de seducción de las mujeres es el físico. Pero no solo por su belleza natural , sino porque nos dice cuan sanas están para poder procrear.
Por eso las mujeres muy flacas, muy gordas o mayores, no poseen los físicos más atractivos socialmente, porque en verdad no son cuerpos sanos para la procreación.
También cuando consideramos a una mujer atractiva físicamente es porque sabemos que nuestros hijos crecerán sanamente. Las colas son un signo de buenas caderas para que nuestro bebe crezca sano y los grandes senos, de alimentación.

Esto las mujeres lo saben. Por eso seducen mucho con su físico.

Por lo tanto un hombre elige a una mujer que logra enamorarlo por su forma de ser y su corazón, pero también, por sus genes. Tiene que ser una mujer que él pueda verla como la más hermosa del mundo.


Por eso le damos tanta participación a los piropos de belleza a la hora de estar enamorados o a la hora de querer conquistarlas.



Mujeres:

“...las mujeres van a buscar hombres que se apeguen con recursos para protegerlas a ellas y sus hijos. En particular, eligiendo posibles parejas sexuales pondrán más atención a los atributos de status, dominación y agresividad, y seleccionarán a los que posean una mayor capacidad para obtener recursos.”
A diferencia de los hombres, las mujeres no ven al físico como la principal arma de atracción en un hombre. Las mujeres necesitan otras cosas.
Ven la seducción a través de la agresividad y la fuerza (dominación y agresividad), otras de la creatividad, del reconocimiento social, de la pasión por lo que hacen (status) y otras de la cantidad de dinero que le pueda brindar a ella y a sus crías (recursos).

Y esto los hombres lo saben. Por eso muchas veces utilizan su fuerza, su titulo o su billetera para querer atraer a una mujer.

Por lo tanto una mujer elige a un hombre que logra enamorarla por su forma de ser y su corazón, pero también, por alguno de estos tres factores: Sentir la seguridad de que la pueda proteger, que lo admire o que nunca le falte nada a su lado.

Sin lugar a dudas el amor tiene una mezcla de todo esto. Pero lo más interesante es que sabemos el motivo que lleva a los humanos a atraerse desde aspectos biológicos o culturales, sin saber todavía cual es el motivo que los lleva a enamorarse.


miércoles, 9 de diciembre de 2009

Enamoramiento


El enamoramiento es una ficción en donde nos imaginamos a la persona elegida con todas las características que necesitamos y queremos para nuestra pareja. Eso te lleva a querer conocerla para comprobar si tu “persona imaginaría deseable” coincide con esta “persona real”.
Hay veces que la “persona imaginaria” y la “persona real” no tienen nada en común y la relación cae rápidamente. Otras veces hay similitudes y la relación crece.
Pero hay otras en donde la persona real supera a la imaginaria, te sorprende, y recién ahí te enamoras de verdad.
Luis Médici



Foto: Luis Médici

domingo, 6 de diciembre de 2009

La sorpresa del amor

La sorpresa cumple un factor fundamental, si no es el principal, dentro del amor. Pero poco protagonismo y responsabilidad le otorgamos.

Cuando uno ya se enamoró de alguien, cree que se enamoró porque esa persona posee las características que a uno le gustaría que tuviera su pareja (como si el amor fuera tan predecible). Como si uno buscara enamorarse de una persona que cumpla con nuestros requisitos de “Es la persona ideal para mí”. Pero eso no es enamorarse. Seria realmente aburrido y poco real si así lo fuera.

O cuando tu amigo se pone a salir con una chica y le preguntas por qué se enamoro de ella y te contesta cosas como: “y... es muy linda, es muy buena persona”. Como buscándole motivos al amor. Y eso tampoco es enamorarse.

Que aburrido sería saber de quien te vas a enamorar.

Yo no quiero que mi pareja diga que sale conmigo porque soy “lindo”, porque hay millones de pibes mas lindos que yo, ni porque soy “buena persona”, porque hay millones de personas más buenas que yo, ni porque soy “inteligente o gracioso”, porque hay millones de personas más inteligentes y más graciosas que yo. Yo quiero que salga conmigo por el hecho de ser simplemente Luis y de poder haberla sorprendido como tal. Y recién ahí, ella me hará único. Único entre las millones y millones de personas que comparten, o superan, mis características superficiales y/o sociales.


El amor verdadero no nace de la elección de una persona porque cumple con los requisitos de “ese es mi target”. El amor nace cuando una persona te sorprende y derrumba tu “target” armado de naipes prejuiciosos.
Por ejemplo:

*Cuando te sorprende por sus rasgos. Y descubrir que la persona más bella del mundo no estaba dentro de tus cánones de belleza.
*Cuando te sorprende por sus comentarios, su forma de pensar. Y descubrir que las más lindas y sabias palabras, salen de la boca a la cual no le dabas crédito para escuchar.

Tenemos que dejarnos sorprender más para encontrar el amor y no buscarlo tanto.

Cuando una persona sorprende se transforma en única para uno, se hace especial. Porque la sorpresa es la necesidad inesperada de la llegada de algo que necesitamos.

De repente ese extraño llama tu atención y se hace único. Derrumba tus prejuicios de creer saber quien te puede gustar y quien no, de quien es ideal para vos y quien no lo es.

El amor es la sorpresa que genera saber que esa persona tiene lo que necesitas, pero que nunca lo hubieras sabido, si no la hubieras conocido.



jueves, 3 de diciembre de 2009

Femme


Nosotros creemos que las conquistamos, pero en realidad, ustedes nos seducen antes. Y solo por eso nos acercamos.
Ustedes nos hacen creer que fuimos nosotros los que las vimos primero, cuando en verdad fueron ustedes las que se lucieron antes.

Pero típico nuestro, necesitamos creer que están con nosotros por merito propio, como una presa que no resistió a nuestra casería. Y en verdad, no hay nada más alejado de la realidad. Ustedes nos cazan primero, porque no hay nada más obvio y torpe que un hombre tratando de conquistar a una mujer.

Ustedes deciden quienes las pueden ver y quienes no. Ustedes deciden cuando y en que momento. Ustedes son las que crean las situaciones “casuales de encuentros inesperados”. Ustedes crean el clima de seducción. Y lo mejor de todo, ustedes nos hacen creer que nosotros las conquistamos.

Por todo esto… ¡Gracias! Porque sin esa ayuda, quedaríamos muy ridículos haciéndonos los “galanes”.

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