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jueves, 22 de marzo de 2012

"El Amor no puede vivir sin confianza"


Psique (Alma) era la menor de tres hermanas princesas, pero a diferencia del resto de las mujeres, ella poseía una belleza e inteligencia únicas en todo el mundo conocido. Tan grandes eran sus atributos, que hasta la propia Afrodita (Diosa de la belleza) se sintió celosa y amenazada. Tanto así, que para saciar su inseguridad, le ordenó a su hijo, Cupido, que le lanzara una flecha oxidada para que un horrible monstro se transformara en su pareja.
Cupido obedeció a su madre y fue volando hasta Psique. Al llegar, encuentra  a la princesa llorando abandonada en una piedra (El padre la dejó ahí obedeciendo al oráculo que le predijo que el futuro amoroso de su hija no iba a ser un buen hombre, sino una serpiente alada que la iba a poseer ahí mismo. El padre había consultado al oráculo por su preocupación de que ningún hombre se enamoraba de su hija a pesar de su gran belleza).  Finalmente Cupido prepara su flecha oxidada, apunta, pero no logra disparar. Cupido se había enamorado de Psique desde el segundo en que la vio. Psique, encadenada en aquella piedra, llorando de tristeza, se duerme sin más remedio para su vida amorosa. Entrando en un gran dilema, en el cual se encontraba el desobedecer a Afrodita, Cupido decide rescatarla dormida y llevarla a su palacio.
Psique se despierta sola sin saber dónde está ni quién la rescató. De día disfrutaba del hermoso lugar y de noche venía un misterioso hombre, el cual no dejaba que lo reconociera, a hacerle el amor y dormir con ella en la oscuridad de su alcoba. El hombre le decía que la amaba y que confié en él. Psique estaba feliz, sentía que su futuro estaba cambiando gracias a este gran hombre del cual no tardo mucho en enamorarse.
Cupido no quería que lo reconociera porque quería que ella se enamorara de él como hombre y no como Dios. 
Pero Psique empezó a dudar (Con la ayudada de las envidiosas de sus hermanas con matrimonios arreglados) y por momentos no estaba segura si el ser misterioso que la visitaba por las noches era el monstro que le predijo el oráculo o era un buen hombre. Para resolver este dilema (Y motivada por sus hermanas) decidió dejar de confiar en aquel ser y preparó un cuchillo y una lámpara de cera para esa noche.
Psique se aseguró que el misterioso hombre estuviera durmiendo y prendió la lámpara. No pudo creer la belleza de Cupido, con sus alas y su paz. Era nada más y nada menos que el Dios del amor su amante. De repente, una gota de cera caliente se derrama de la lámpara y quema a Cupido despertándolo. La decepción del Dios del amor fue tal, que se marcho en ese momento, pero sin antes decirle:”El Amor no puede vivir sin confianza”.

Psique no podía creer lo que había provocado y pensó: “Era mi esposo, y yo, miserable, no tuve fe en su palabra. ¿Se ha marchado para siempre? De todas maneras puedo pasar el resto de mi vida buscándolo. Si él no quiere ya amarme, yo sabré demostrarle mi amor" y le pidió ayuda a Afrodita. La Diosa de la belleza y el amor le crea una serie de pruebas en el inframundo  para que demostrase su amor por su hijo. La última era entregarle un cofre a Proserpina con la condición de no abrirlo nunca. Psique no pudo evitar su curiosidad, y al abrirlo, un sueño mortal se apoderó de ella.  Cupido nuevamente llega a ella durmiendo, pero esta vez, la despierta con un beso (Esta es la escena que representa Canova) Luego la alzó con suavidad y levantó vuelo llevándola con él hasta el monte del Olimpo, donde Zeus los unió oficialmente en matrimonio para siempre.

Canova "Psique y cupido"
 

jueves, 5 de agosto de 2010

Mi cita con una mujer, mi Ello, mi Yo y mi Superyó.


Cuando la paso a buscar por su casa la veo bajar y noto lo hermosa que es.
Mi Ello quiere besarla, quitare toda la ropa y penetrarla ahí mismo. Mi Superyó quiere que le abra la puerta, le pregunte como se encuentra, la bese en la mano, la trate de usted y la invite a dirigirnos al restaurante. Mi Yo, finalmente, decide que la bese con un simple beso en la mejilla y que le diga lo hermosa que está.
Al llegar al lugar un mozo nos atiende de muy mala manera.
Mi Ello quiere matarlo.  Mi Superyó quiere que lo deje pasar. Mi Yo, finalmente, decide sólo mirarlo mal. 
Tengo mucha hambre y veo que un hombre al lado de mi mesa, está comiendo un plato muy rico.
Mi Ello quiere que me pare, lo mate y me ponga a comer su comida. Mi Superyó quiere que me quede sentado, que no moleste al señor y le pregunte al mozo por aquel plato. Mi Yo decide que le pregunte al señor cúal es el plato que está comiendo.
En un momento noto como ella lleva el tenedor con comida a su boca; y luego lo limpia con unos enormes y hermosos labios rosas.
Mi Ello quiere tirar la mesa por los aires, agarrarla, besarla, quitarle toda la ropa y penetrarla ahí mismo. Mi  Superyó quiere que hablemos de la familia, la religion, la sociedad y la lucha del hambre en el mundo. Mi  Yo decide que le pregunte si estaba rico ese bocado.
A salir del lugar la acompaño a la casa, y al llegar a la misma, me invita a subir a tomar un café.
Mi Ello quiere que le grite que sí, mientras la beso, le arranco la ropa y la penetro ahí mismo.  Mi Superyó quiere que le diga “No quiero ser impertinente a estas horas, pero si usted no tiene ningún inconveniente, acepto la invitación con gran jolgorio”. Mi Yo decide que le diga que sí, que yo ya lo venía pensando hace 2 cuadras.
Ya dentro de su casa, y luego de tomarnos un café, me invita a sentarme a su lado en el sillón, con cierto aire sensual.
Mi Ello quiere que me tire al sillón para besarla, arrancarle toda la ropa y penetrarla ahí mismo.  Mi Superyó quiere que me siente al lado de ella, la mire fijo a los ojos, y la llene de indicios de que la voy a besar. Mi Yo decide que me siente al lado de ella y le robe un beso.
Entramos en un baile en donde nuestros labios sabían perfectamente como tenían que llevar uno al otro.
Mi Ello quería arrancarle la ropa y penetrarla ahí mismo. Mi  Superyó  quería empezar a quitarle la ropa, pero sin rompérsela. Mi Yo logra que le pregunte si podíamos ir a un lugar más cómodo.
Ya en la cama, y ambos desnudos.
Mi Ello quiere penetrarla sin cuidarnos. Mi Superyó quiere que no tengamos relaciones hasta no tener los resultados de ambos sobre toda posible enfermedad de transmicion sexual, que ella tome pastillas, yo preservativo y que calculemos los días de fertilidad.  Mi Yo logra que me ponga el preservativo a tiempo.
Y las sabanas empiezan a crear hermosas formas.
Mi Ello grita: “¡Por fin!”.
Luego, mientras charlábamos en la cama, me doy cuenta que me gusta mucho. Se hace tarde y decido retirarme.
Mi Ello quiere que le diga que me enamoré de ella, que me quiero casar y tener hijos mientras la beso y la penetro nuevamente sobre mi bolso que traje para mudarme con ella. Mi Superyó quiere que le diga que tuve una grata noche con ella y que deberíamos volver a repetir la experiancia. Mi Yo decide que le simplemente le diga  que me encanta.

Marta Minujín


martes, 13 de julio de 2010

Mismo amor, misma Ley

Me llama mucho la atención, que en este dilema de aprobar o no el matrimonio entre personas del mismo sexo, no se haga hincapié en el amor.

Es desilusiónate que todavía haya personas que vean a los gays como enfermos que solamente poseen la “cualidad morbosa” de excitarse con personas de su mismo sexo y nada más, cuando en verdad son personas que logran enamorarse de alguien de su mismo sexo.

Según la iglesia y otros, no tiene sentido darles la ley de matrimonio porque sus preferencias sexuales son antinaturales sin fines reproductivos, y ese es, supuestamente, el principal objetivo de todo matrimonio.
Aquí vemos como hacen hincapié en las relaciones sexuales y no el las relaciones afectivas. El matrimonio debería hacer hincapié en las personas que están enamoradas, en el afecto, en el amor, en su compromiso por cuidarse y acompañarse. Lo demás siempre es detalle.

El sentimiento de amor es el mismo entre personas del mismo sexo, como de sexo opuesto. Todos sentimos esa misma sensación de felicidad, tengamos la preferencia sexual que tengamos, porque el amor no discrimina.

¿Si el amor no discrimina, por qué las leyes sí?

Los que están en contra del matrimonio igualitario creen que existen condiciones para amar. Creen que existe una definición de amor, y es la suya. Creen que nos pueden decir de quien nos podemos enamorar y de quien no. Y lo más peligroso de todo, es que quieren controlar al amor, ponerle condiciones...y eso no podemos permitirlo.

Por eso esta Ley nos involucra a todos, porque tengamos la preferencia sexual que tengamos, todos tenemos que defender la condicion de amar con libertad.


jueves, 3 de junio de 2010

"El objeto se ha puesto en el lugar del ideal del yo"

"…el objeto (la persona de la cual nos enamoramos) es tratado como el yo propio, y por tanto en el enamoramiento afluye al objeto una medida mayor de libido narcisista. Y aun en muchas formas de la elección amorosa salta a la vista que el objeto sirve para sustituir un ideal del yo propio, no alcanzado. Se ama en virtud de perfecciones a que se ha aspirado para el yo propio y que ahora a uno le gustaría procurarse, para satisfacer su narcisismo. (…) Si la sobrestimación sexual y el enamoramiento aumentan, el yo resigna cada vez más todo reclamo, se vuelve más modesto, al par que el objeto se hace más grandioso y valioso; al final llega a poseer todo el amor de sí mismo del yo, y la consecuencia natural es el autosacrificio de este. (…) todo lo que el objeto hace y pide es justo e intachable. La conciencia moral no se aplica a nada de lo que acontece en favor del objeto; en la ceguera del amor, uno se convierte en criminal sin remordimientos. La situación puede resumirse cabalmente en una fórmula: El objeto se ha puesto en el lugar del ideal del yo."


sábado, 3 de abril de 2010

Apolo y Dafne


En medio de una competencia de arco y flecha, Cupido sufrió las cargadas de Apolo por poseer un aspecto afeminado para un deporte de verdaderos hombres.
A Cupido no solo no le gustaron esas crueles palabras, sino que preparó una terrible venganza a su estilo.

Con su pequeño arco apuntó a Apolo y le clavo una flecha de oro. Las flechas de oro logran que la victima se enamore perdidamente de la primera mujer que vea.

Dafne era una hermosa ninfa, que al pasar por ahí, captó toda la atención y amor de Apolo. Pero Cupido no dejó que ambos se enamorasen y sean felices. Le apuntó a Dafne con una flecha de plomo, siendo las de plomo las que ocasionan rechazo al amor y a todo posible candidato.

Por lo tanto Dafne terminaría huyendo, casi de manera desesperada, de los brazos de Apolo que la perseguía por todos lados y sin descanso alguno.

En esta desesperación, la hermosa ninfa le pidió ayuda a su padre Peneo (Dios del río) y este la convirtió en un árbol de laurel para que Apolo no pudiera poseerla.

Cuando Apolo logró alcanzarla, Dafne ya se estaba transformando. Apolo se abrazó al árbol y se echó a llorar y dijo:

"Puesto que no puedes ser mi mujer, serás mi árbol predilecto y tus hojas, siempre verdes, coronarán las cabezas de las gentes en señal de victoria".

(Aquí nace el uso de la corona de laureles como símbolo de triunfo.)

Finalmente Cupido se había vengado de las cargadas de Apolo, y este había descubierto lo que es un amor no correspondido.

Apolo y Dafne- Bernini

miércoles, 31 de marzo de 2010

Líder del amor y la paz

Hoy en día es muy común ver como bandas y solistas musicales se mezclan en cuestiones sociales y políticas para hacer campañas contra una guerra o juntar fondos para los damnificados en catástrofes naturales.
Pero fue un hombre el que se animó a bajarse del escenario y hacer que su ideología, y la de su generación, se escucharan en terrenos políticos, y no solo musicales.

John Lennon marcó el camino donde él el músico dejaría de ser visto como un simple animador, para ser visto como un representante de una generación.

La guerra de Vietnam se estaba librando en el sureste asiático, durante hacia ya varios años. Estados Unidos estaba gastando fortunas y vidas en una guerra, que cada vez, le costaba más involucrase con el pueblo americano. Estados unidos no solo estaba perdiendo una guerra contra la propaganda Comunista (guerra fría), sino que empezaba a perder una guerra de imagen con su propio pueblo. Nixon nunca logró que los estadounidenses sintieran que la guerra de Vietnam era su propia guerra.

A finales de los 60’s nace el movimiento hippie, donde uno de sus principales lemas era decirle no a la guerra de Vietnam. Y una de las claves era porque ellos eran los hijos de los que habían luchado en la segunda guerra mundial y en Corea. Eran la generación que habían visto morir a sus padres en una guerra o vuelto a casa con secuelas. Ellos crecieron con la injusticia y el sinsentido de la guerra. Y ahora les tocaba a ellos, y ellos iban a decir que no.

Pero claro, para el gobierno estadounidense no eran un problema ya que, hasta ese entonces, eran solo un grupo de adolescentes drogadictos, sin trabajo y que no lograrían mayores problemas y tendrían que ir a la guerra si o si por ley.

Por eso necesitaban un líder que los guiara, que tuviera el poder de afrontar un gobierno, que los medios de comunicación le dieran lugar, y que sobre todo, los jóvenes se sintieran identificado en él. Un líder, que fuera uno de ellos.

Antes de los años 50’s los adolescentes no tenían tanto lugar en la sociedad, ni una voz fuerte ante situaciones políticas que los afectaba. Estaban como dispersos en un mundo de adultos. Hasta que a principios de los 50’s surge el rock and roll. Y por primera vez los adolescentes se sentían identificados y unidos mediante la música. Una música que, por primera vez era solo para ellos. Por eso los primeros ídolos adolescentes fueron Elvis, Carl Perkins, Jerry lee lewis y demás.

A medida que los años fueron pasando, este movimiento de identificación juvenil, empieza tener más peso en la sociedad, más dinero y más ídolos de los cuales los adolescentes se sentían identificados. Y entrados los años 60’s, y con la guerra de Vietnam, algunos de estos ídolos musicales se irían trasformando en lideres políticos para ellos.

Lennon para ese entonces ya era un ídolo musical para millones de jóvenes en todo el mundo. Pero además, él era uno de ellos. Lennon fue abandonado por su padre en la segunda guerra mundial. También sabía lo que era crecer en una ciudad bombardeada, sin comida y sin ayuda. Esto lo había hecho un hombre luchador, duro y con mucha fuerza. Lennon conocía a la perfección la injusticia de la guerra. Él lo sabia, como lo sabían todos esos chicos que no querían ir a Vietnam.

Los jóvenes de los 60’s habían encontrado a su líder.



Lennon había logrado ser una de las caras de un movimiento que empezó a crecer de manera bestial. Al principio entre los jóvenes, pero luego se iría expandiendo hasta los adultos y sectores políticos. Seria la voz de un pueblo que quería paz. La voz de un pueblo que no se animaba a expresarse en contra de un gobierno conservador que los estaba llevando a una guerra sin sentido.

Para ese entonces Lennon ya era considerado casi un anti-americano para el gobierno de Nixon. John era el líder de la antipropaganda nacional. Además se juntaba con líderes de la izquierda y grupos afroamericanos, como los panteras negras, que luchaban por sus derechos en un país con ideología raciales. Esto le costaría el poder vivir tranquilo a Lennon y a su mujer Yoko. Empezaron a ser perseguidos políticamente e intentaron varias veces extraditarlos del país. A Lennon no le querían otorgar la green card y a Yoko la consideraron, más de una vez, una inmigrante ilegal. Sin contar los allanamientos a su casa en busca de drogas, prohibición de sus canciones y conciertos en ayuda a la causa. Pero Lennon nunca se rindió y esto lo hacia más líder para sus seguidores.

Por primera vez un gobierno americano tenía que luchar contra un enemigo interno que no luchaba con armas. Un enemigo que mediante la paz y el amor estaba cambiando la forma de pensar de su pueblo. Una manera de pensar que no se ajustaba a los intereses de imperio capitalista. Una manera de pensar que terminaría con una guerra sin tirar un tiro. Una manera de pensar que el gobierno americano no conocía.

Lennon promulgaba la unión de los pueblos por la paz. Una unión sin banderas, sin religiones y sin niveles socioeconómicos que los diferencien. Una unión que solo tenga en común el bienestar de todos. Porque para lograr la paz mundial, primero debemos reconocernos como iguales. Y este concepto no lo podía entender ningún gobierno que pensara que su pueblo era mejor que otro.
Lennon lideraba marchas sin protección alguna. Nunca portaba un arma o era escoltado por guardaespaldas armados. Él se movía solo a todos lados por más que los rumores de querer asesinarlo eran cada vez más fuertes. Él lo sabía pero no iba a ser como ellos. Esa era su mejor arma.

Una de las acciones más características de Lennon y su campaña, fue la de empapelar la ciudad de Nueva York con un póster que decía “¡LA GUERRA TERMINO¡… si tú quieres”.
La genialidad de ese póster en medio de una guerra fue realmente revolucionaria. Tenemos que imaginarnos a un ciudadano americano que salía de su casa al trabajo y derepente se quedaba inmóvil al leer que esa sangrienta guerra sin sentido había terminado. La noticia le causaría un gran shock, hasta que al seguir leyendo leería…“si tú quieres”. Esto le haría entender que si quiere él puede terminar esta guerra. Y no es una locura. Porque si el pueblo se une y hace escuchar su voz, la guerra termina.


Porque el que gobierna un país es su pueblo. Pero todo depende si tú quieres…



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