Nosotros creemos que las conquistamos, pero en realidad, ustedes nos seducen antes. Y solo por eso nos acercamos.
Ustedes nos hacen creer que fuimos nosotros los que las vimos primero, cuando en verdad fueron ustedes las que se lucieron antes.
Pero típico nuestro, necesitamos creer que están con nosotros por merito propio, como una presa que no resistió a nuestra casería. Y en verdad, no hay nada más alejado de la realidad. Ustedes nos cazan primero, porque no hay nada más obvio y torpe que un hombre tratando de conquistar a una mujer.
Ustedes deciden quienes las pueden ver y quienes no. Ustedes deciden cuando y en que momento. Ustedes son las que crean las situaciones “casuales de encuentros inesperados”. Ustedes crean el clima de seducción. Y lo mejor de todo, ustedes nos hacen creer que nosotros las conquistamos.
Por todo esto… ¡Gracias! Porque sin esa ayuda, quedaríamos muy ridículos haciéndonos los “galanes”.
Ustedes nos hacen creer que fuimos nosotros los que las vimos primero, cuando en verdad fueron ustedes las que se lucieron antes.
Pero típico nuestro, necesitamos creer que están con nosotros por merito propio, como una presa que no resistió a nuestra casería. Y en verdad, no hay nada más alejado de la realidad. Ustedes nos cazan primero, porque no hay nada más obvio y torpe que un hombre tratando de conquistar a una mujer.
Ustedes deciden quienes las pueden ver y quienes no. Ustedes deciden cuando y en que momento. Ustedes son las que crean las situaciones “casuales de encuentros inesperados”. Ustedes crean el clima de seducción. Y lo mejor de todo, ustedes nos hacen creer que nosotros las conquistamos.
Por todo esto… ¡Gracias! Porque sin esa ayuda, quedaríamos muy ridículos haciéndonos los “galanes”.