jueves, 23 de julio de 2009

Nuestro Frankenstein ideal

¿Qué clase de hombre o mujer te gusta?

Clásica pregunta que seguramente alguna vez nos hicieron o hicimos. Donde lo más interesante es ver como desenrollamos una lista de preferencias para poder responderlas. Casi como si supiéramos de quien nos podemos enamorar y de quien no.

Y no hacemos otra cosa que describir a un personaje sumamente ficticio, al cual vamos armando con un poco de todo lo que nos atrae de las mujeres o de los hombres. Un perfecto Frankenstein, que con lo único que cumple este “ser ideal”, es con nuestro prototipo de enamoramiento adolescente, pero que nada tiene que ver con el amor. Porque en el amor no existe el candidato perfecto, sino el imperfecto que logra ser perfecto para uno.



Por eso cada vez que me preguntan “¿Qué clase de mujer te gusta?”, ya no hago una enumeración de características. Solo respondo: “Me gustan las mujeres que me gustan”.

Recién lograremos estar predispuestos a enamorarnos, cuando no tengamos más preferencias para enamorarnos.

viernes, 17 de julio de 2009

Naranja entera

No busco mi media naranja porque no soy la mitad de una naranja.

Este concepto de que el amor es nuestra media naranja refleja una carencia, un parte que llenar o tapar, para poder lograr ser una unidad y así poder rodar. Y el amor no es eso.
El amor no es conseguir una persona, que gracias a ella, uno pueda recién ahí empezar a rodar. Uno tiene que aprender a rodar solo en la vida, para luego en el camino, conocer otra naranja que ruede para el mismo lado y así compartir el viaje.


Y si por esas cosas de la vida, el amor no funciona, ambas podrán rodar por nuevos caminos, y no quedarse en la mitad del mismo porque el otro se llevo tu mitad.

Soy una naranja entera que busca una naranja entera. Porque las naranjas enteras son las únicas que pueden rodar juntas y juntas construir una frutera.

martes, 14 de julio de 2009

Adaptador

Hay veces que las ganas de estar con esa persona, o las ganas de querer vivir una historia de amor, o el miedo a quedarnos solos, o simplemente por nuestra baja autoestima, terminamos haciendo cualquier cosa para agradarle a esa persona. Y corremos el riesgo de terminar adaptándonos a lo que ella o él necesitan de una pareja, olvidándonos de lo que nosotros necesitamos del amor.

Algo así como tener que pagar un precio para vivir el “supuesto amor”. Un precio que en ese momento lo vemos como algo normal.
Esta idea del “sacrificio” por la pareja y por el amor. Esta frase de “siempre se tiene que cambiar algo de la vida de uno por la pareja”, pero cuando te das cuenta que lo que cambiaste de tu vida fue tu libertad… ¿De que amor estamos hablando?

El amor y la baja autoestima hacen un coctel fatal. Nos olvidamos de lo que queremos para nosotros y nos convertimos en lo que el otro quiere de nosotros.



Siempre que nos enamoramos nos olvidamos de algunas cosas. Puede ser que nos olvidemos las llaves en la heladera, o que nos olvidemos una dirección o donde dejamos un CD. La excusa perfecta para que nos llamen “cabeza de novio/a”.
Pero las llaves o el CD no son lo peor que nos podemos olvidar cuando nos gusta alguien, lo peor que nos podemos olvidar es de ser nosotros mismos.
Hasta que no aprendamos esto, seguiremos siendo adaptadores de otros.


El amor es la persona que logra sacar al verdadero vos de vos mismo.


sábado, 11 de julio de 2009

Boicot

A las mujeres les cuesta más afrontar la situación de tener que terminar una relación, al darse cuenta que su pareja no les gusta más.

En general es una situación que ningún sexo desea vivir o afrontar, pero a ellas les cuesta un poco más hacerse cargo de la ruptura de una relación que a los hombres.
No quieren cargan con el hecho de que ellas le cortaron a un hombre, y lo hicieron sufrir, porque ese es trabajo de ellos. Son los hombres los que hacen sufrir a las mujeres y no al revés. Las mujeres son las que tiene que ser dejadas y llorar días y días por un amor que no pudo ser, y no al revés.

Por lo tanto estiran la ruptura, el final. Se quedan con su pareja hasta el último momento pensando que quizás sea solo una etapa. Y en verdad comienza la etapa en donde empiezan a hacer el luto dentro de la pareja.

Empiezan (sin darse cuenta) a boicotear la relación. Buscan no querer gustarle más a su pareja. Encuentran cualquier excusa para discutir y así poder pelear. Se ponen más celosas que lo habitual y más exigentes con cosas de él, que antes no le importaban tanto. Buscan la crisis en la pareja para que esta llegue a su fin. Ellas prefieren una especia de guerra fría, a diferencia de los hombres que ellos simplemente desaparecen.


Algunas mujeres directamente no pueden cortar una relación. Sienten que es contranatural, porque cortar una relación es un roll más masculino. Entonces lo que hacen es boicotear la relación para que sea el hombre el termine cortando y no ellas.

Ellas saben que en el fondo no lo quieren más, pero afrontarlo es muy difícil, y más si él sigue enamorado y se porta de diez. Es como si el instinto maternal les hiciera querer cuidarlos de su propio mal.


miércoles, 8 de julio de 2009

Dr Jekyll and Mr Hyde

Es verdad que los hombres se quieren acostar con todo lo que pueden. Es verdad que buscan sexo de una noche, o varias noches, sin ningún compromiso alguno. Es verdad que mienten para poder llevar mujeres a la cama. Todo eso es verdad.

Pero también es verdad que TODOS los hombres se enamoran.

¿Cómo diferenciar uno del otro?

Imposible, porque todos los hombres son esos dos. Todos tienen esas dos facetas. Puede ser que algunos se inclinen más en una que en otra, pero siempre están las dos. Todo depende de la mujer. Todo depende de lo que ella signifique para él. (Y eso se nota)

Y “lo que ella signifique para él” se establece más rápido de lo que las mujeres creen. Es al principio de la relación donde el hombre decide si es una mujer para un par de noches o si es para algo serio. Y es muy, muy difícil que ese concepto cambie en el futuro.
Por ejemplo, si un hombre elige tener una relación de solo sexo con una mujer, es muy difícil que en un futuro se enamore de ella. Tan difícil que diría imposible. Y las mujeres comenten el error de creer que él podrá algún día enamorarse de ella siendo amantes. No. Es muy difícil que un hombre cambie el vínculo que estableció en un principio. Y es más, si pasara al revés, lo más probable es que un hombre enamorado no se banque en absoluto una relación de amantes, sabiendo que otro hombre también duerme con ella.



Luego esta el caso en que se deslumbran por una mujer y se enamoran.
¿Realmente se enamoran? Sí

Creemos que no se enamoran porque no les pasa seguido. Los hombres se enamoran muchas menos veces que las mujeres, pero que sean menos veces las hace más intensas.

Algo así como que los hombres se quieren acostar con cualquiera, pero no se enamoran de cualquiera. Y las mujeres se enamoran de cualquiera, pero no se quieren acostar con cualquiera.

¿Por qué los hombres se enamoran menos veces? Quizás porque lo buscan menos, quizás porque lo necesitan menos, quizás porque las mujeres lo dicen tantas veces y con cada zapato, que parece que los hombres no lo dicen nunca. No importa bien la razón, lo que importa es que al hombre le cuesta mucho más admitir que esta enamorado que a la mujer. Pero sucede, y cuando sucede, el hombre es capaz de HACER cualquier cosa por estar al lado de ella.
No hay que creer en lo que los hombres dicen, sino en lo que hacen. Si te quiere ver, no solo lo va a decirlo, sino que en 15 minutos te tocó el timbre.
Las mujeres tienen que saber que los hombres demuestran su amor con actitudes y luego lo refuerzan con palabras.

Pero más allá de todo esto, todos sabemos en el fondo quien nos quiere y quien no. Lo sabemos porque simplemente es algo que se siente, se sabe, se percibe. Y no con palabras, con sentimientos. Si dudas del amor de tu pareja, preguntate si te sentís querido o querida. En la mayoría de los casos ahí esta la respuesta a la pregunta. (Y sin contar que preguntártelo ya es un mal indicio)

En conclusión los hombres son cerdos repugnantes que solo buscan sexo y al mismo tiempo son el príncipe azul. Todo depende de lo que elijan ser con cada mujer en particular.

Los hombres son como Dr Jekyll and Mr Hyde y cada mujer una poción, algunas sacarán a Dr Jekyll y otras a Mr Hyde.



lunes, 6 de julio de 2009

“Feminista”

La mujer moderna buscó igualarse al hombre en varias aspectos de la vida: trabajo, política, deportes, artes. Lo logró con una fuerte actitud de competencia, fuerza, lucha y decisión. Y así la mujer pudo demostrar que nunca fue el sexo débil.
Por fin apareció un grito de ¡Basta! ante tantos años de machismo clásico e injusto. Un gran logro, sumamente merecido y necesario para nuestra sociedad.

Pero cometieron un error.

Por un lado sí fue necesario y útil buscar la igualdad y superioridad en aspectos de trabajo, política y demás, pero las mujeres también lo buscaron en los aspectos del amor, donde tuvieron una mala interrelación de igualdad. Y ahí nació una especie de venganza sexual que nos trajo problemas a todos.

Para no sufrir más las desigualdades laborales, las mujeres creyeron que igualando a los hombres lograrían el respeto que se merecían. Y lo lograron. En la oficina demostraron ser jefas y empresarias exitosas igual y mejor que ellos.
Para no sufrir más injustitas políticas, creyeron que igualándolos lograrían obtener sus derechos. Y lo lograron y lo demostraron. Llegaron a ser presidentas y demostraron poder hacerlo perfectamente bien y mejor que ellos.
Pero para no sufrir más de amor creyeron que igualándolos lograrían el respeto que se merecían, y ahí cometieron un error de interpretación.

Las mujeres buscaron solo igualarse en los aspectos negativos del hombre con respecto al amor. Tomaron esa actitud de “no buscamos compromiso, solo buscamos sexo y preferimos la soledad ante la vida en pareja”. Y esa no es la actitud del hombre ante el amor. Esa es la actitud que toma un hombre frente a una mujer que no quiere. Es la actitud de un hombre que no esta enamorado. Ese no es el concepto que tiene los hombres sobre el amor. Es mentira eso. Es solo una actitud frente a una situación en particular.
Por eso creo que estas mujeres que llevan la bandera de “nosotras hacemos lo mismo que ustedes”, y que se hacen las feministas, no luchan contra al machismo, luchan contra sus ex, luchan con sus desamores. Y además toman esa postura en repudio al machismo pero son las mujeres que le terminan dando de comer a los machistas. Un círculo vicioso perfecto. Y obviamente terminan espantando y haciendo sufrir a los que se pueden llegar a enamorarse de ellas por lo que realmente son y no por esta actitud.


A medida que fue pasando el tiempo, muchas mujeres adoptaron esta actitud de no demostrar que son vulnerables al amor. Frases como “no hay que enamorarse” o “me gusta estar sola” inundan la ciudad y no son otra cosa que una gran mentira porque todos, absolutamente todos queremos enamorarnos.

O quizás buscan dar esa imagen de “no compromiso” porque creen que eso no asusta a los hombres. Y de nuevo, se vuelven a equivocar. A los hombres no les asusta el compromiso, les asusta comprometerse con alguien a quien no quieren.
(Descartando que las mujeres proyectan como sería la vida con él en la segunda cita. Mujeres: Eso es sumamente normal, pero guárdenselo para más adelante, porque estamos en husos horarios diferentes en ese aspecto)

Por eso creo que el feminismo en cuestiones del amor tuvo una mala interpretación. Ya que las mujeres interpretaron el concepto que tiene los hombres del amor, basándose solo en sus malas experiencias con ellos.
No esta mal ser vulnerables al amor. Además todos queremos estar bien con alguien y es mentira que preferimos la soledad. Así que empecemos a asumirlo y a disfrutar. Dejemos de ser actores sin sueldo de un marketing donde la seducción pasa por el histeriquisco y la falta de compromiso. Asumamos quienes somos.

Asumamos que el amor es lo mejor que nos puede pasar en esta vida. No nos mintamos más. Dejemos de competir en “¿Quién necesita menos del amor?” y admitamos que ambos sexos lo necesitamos (y nos necesitamos) de la misma manera.


miércoles, 1 de julio de 2009

Top 20 (frases)



1-La seducción no está en la belleza física, está en los gestos. Porque no depende del color de sus ojos, sino de cómo te mire con ellos.

2-Te das cuenta que estás enamorado cuando seguís intentando conquistar a tu amada, aunque esta ya sea tu pareja.

3-Uno se enamora solo y solo tiene que desenamorarse.

4-El amor es la sorpresa que genera saber que esa persona tiene lo que necesitas, pero que nunca lo hubieras sabido, si no la hubieras conocido.

5-Tenemos que aprender que en la vida no podemos vivir de buenos recuerdos, debemos vivir en busca de ellos.

6-No hay que darle una nueva chance a una persona, hay que darle una nueva chance al amor.

7-Las mujeres pierden tanto tiempo en no ser feas, que se olvidan lo hermosas que son.

8-La persona que no puede estar sola, no elige enamorarse, elige no estar sola.

9-Nos enamoramos de la persona que logra opacar su arma de seducción con su persona.

10-Los hombres sufren de amor sólo cuando realmente están enamorados, cuando se trata de esa mujer que vale la pena. Las mujeres, en cambio, sufren de amor por el hombre que vale la pena y por el que no, también.


11-Recién lograrás terminar esa historia en tu cabeza, cuando al tener contacto con ella, te nazca de corazón desearle lo mejor, sabiendo que lo mejor para ella…no sos vos.

12-Las parejas pueden ser infieles y perdonarse, pero los enamorados nunca. Pero no porque no sepan perdonar, sino porque no existe el concepto de infidelidad para ellos

13-El beso más difícil de dar no es el primero, sino el último.

14-El concepto de lo que consideramos amor se renueva con cada nuevo amor.

15-Todas las historias de amor tienen fecha de vencimiento porque la vida misma lo tiene. Todas tienen que ser vividas con la locura y la intensidad de creer que hoy puede ser ese último encuentro.

16-Sufrimos de amor por armar estrategias para el sexo opuesto, basándonos en la forma de pensar de nuestro sexo.

17-Yo sé que a todos nos gusta sentir que somos Romeo o Julieta en alguna historia de amor. Pero está en uno decidir si querer ser un personaje de una novela y vivir historias de amor imposible…o ser uno mismo y vivirlas de verdad.

18-Yo prefiero seguir sin saber todo sobre el amor, porque creo que esa es la última chance que tengo para que alguien me sorprenda y así volverme a enamorar.

19-El amor no tiene la culpa de que le hagan mala publicidad.

20-Cuantas menos palabras utilicemos para explicarle a alguien porque lo queremos, más verdadero será nuestro sentimiento.

viernes, 19 de junio de 2009

Ventanas

Cuando conocemos a una persona, y nos termina gustando esa misma noche o reunión, es porque una característica suya nos llamó la atención.

Quizás esa característica sea su belleza, su elegancia, su profesión, su inteligencia, su logro económico, su humor, su madurez, su ternura, su simpleza, su locura, su creatividad y muchas más.

Es esa la característica, que tomamos y que transformamos en arma de seducción, la que nos hace querer acercarnos a esa persona para seducirla.



Todas las personas que lograron entrar a nuestra vida amorosa lo hicieron por alguna ventana de seducción. Algunas entraron por la ventana de la belleza, otras por la ventana de la inteligencia y así.

Lo difícil no es que logren entran, si no que logren quedarse.

Logran quedarse las personas que demuestran que son más que esa característica de seducción por la cual entraron.

Cuando “La mina más linda del boliche” deja de ser eso y logra ser Cristina, se quedó. Cuando “El mejor guitarrista” deja de ser eso y logra ser Eduardo, también logró quedarse.


Nos enamoramos de la persona que logra opacar su arma de seducción con su persona.

Foto: Luis Médici
 

jueves, 18 de junio de 2009

A veces prefiero saber menos

Vivimos quejamos de que no logramos entender al amor. De que en vez de que cada vez sepamos más, cada vez terminamos sabiendo menos.
Muchos se desviven por descífralo, porque creen que de esa manera, no sufrirán más desamores.
Tal vez tengan razón, pero yo prefiero seguir sin saber todo sobre el amor, porque creo que esa es la última chance que tengo para que alguien me sorprenda y así volverme a enamorar.


Luis Médici

Foto: Luis Médici

miércoles, 10 de junio de 2009

Convivencia

¿Cuánto de verdad y cuánto de “creer que es verdad” hay en el amor?


El amor es como un gran caldo donde la realidad, la verdad, la mentira y la fantasía se entrelazan para darle el sabor ideal al enamoramiento.

Todos sabemos que hay mucho de ideales, fantasías, cuentos de Disney, doncellas y príncipes azules en el amor. Y al mismo tiempo hay realidad, hay un sentimiento verdadero y hermoso que nos traspasa más que cualquier cosa en este mundo. Ambos conviven y ambos son necesarios para sentirse enamorado. Por momentos gobierna uno y por momentos el otro.
El tema es saber en que situaciones debe dominar cada uno, y lo más importante, tratar que no se mezclen.

Por ejemplo:

Si tu pareja, a la cual queres mucho pero se conocen hace poco, te dice cosas como: “Tendría 45 hijos con vos” o “Yo me caso mañana con vos” Uno no se asusta porque sabe que es una fantasía o ficción parte del enamoramiento. Pero si tu pareja te dice “Mataría por vos” y luego sale en crónica porque mato a 5 personas al grito de “¡Los mate por vos Romina!”…preocupate, porque la fantasía se torno en realidad. Se confundió la parte real del amor con la de fantasía.

O también puede ser al revés, una situación donde no aceptemos la parte real y la transformamos en una de fantasía. Por ejemplo cuando nuestro amor ya no es más correspondido y preferimos auto engañarnos y creer que esas excusas de porque no puede vernos son reales. Y lo más triste es que lo hacemos para seguir sintiendo que estamos enamorados. Porque estar enamorado nos hace sentir bien.
Muchas veces preferimos cambiar el botón a fantasía cuando la realidad nos duele. Sin darnos mucha cuenta, claro.



Es importante saber que el amor es ambas cosas. Que no es solo fantasía, donde el amor es para toda la vida y donde solo hay una persona para cada uno. Y tampoco creer que es solo realidad donde importa el dinero, la belleza, la cultura, el que dirán y donde todo tiene sentido y esta perfectamente armado y pensado.


El amor es realidad y es fantasía. Pero la fantasía no puede ser nunca la realidad, ni la realidad la fantasía. Ambas están, conviven, pero no se tienen que mezclar.


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